Sunday, January 24, 2016

Las aventuras de Paquita la rural

''Mamá, cómprame unas botas que estas están rotas de tanto bailar...''
Eso decía Marujita, pero mi historia es un poco al revés... Un poco más: "¿Quieres tirar ya esas botas que vas pisando el suelo?''
Y me cuesta, me cuesta deshacerme de las botas, aunque sean baratas, estén lejos de su color original y hayan perdido la forma de bota. Normalmente la mujer que me dio la vida, las tira a la basura y me dice que se han escapado o que se las ha llevado un pajarito por la ventana, yo hago como que me lo creo y ella me compra otras.

La última vez cedió a comprarme unas botas de esas que parece que eres un gnomo que se ha bajado a la vida con las zapatillas de andar por casa pero también unas de persona normal, esta vez cedí yo, que me salí de la imitación de las botas de mis sueños y me compré unas de esas marrones (o amarillas, no sé) que tiene la mitad de la población que tiene botas. Yo he visto a gente ir monísima con esas botas pero a mi me susurran: somos de monte. Y yo las creo. Y planeo una excursión.

Y de pronto es domingo y engaño a Barcos y el bebecín para levantarse por la mañana y subirse en aspirina, rumbo a un pueblo que google me ha prometido que me va a gustar.

Y la carretera es laaaaaaaaarga, en la radio no ponen nada y nos come la niebla. Aspirina, que tiene incontinencia, va perdiendo gasolina...
Unos chavales con coche tunning negro van a 200km/hora por una carretera de un carril, se aproximan de frente... Como si aquello fuera ''Destino final'' ya les estoy viendo dentro de mi coche, atravesando la luna, pero gracias al universo soy una conductora con deficiencia visual pero eficiencia de reflejos y podemos seguir el camino con vida. Yo me llevé un susto pequeño y el recuerdo de toda su familia, ellos creo que nada.

Más adelante, con la niebla y la emoción de que volvieran a aparecer otros zumbaos, nos adentramos en un pueblo extraño con calles de nombre siniestro... al salir, dos señoras paseaban con sus perros por el medio de la carretera. Las señoras se metieron al arcén, pero uno de los perros decidió quedarse en medio de la carretera. Yo paré el coche, las señoras me miraban cómo si estuviera loca, el perro parecía que quería irse de la vida...de la vida al lado de esas señoras por lo menos.
La señora número 1 le hizo como un gestito al perro, en plan... ''Rufus, esta no te va a atropellar, probaremos con la siguiente'' Y el perrito se quitó de la carretera y se acercó a la puerta del coche... Yo que le amaba ya desde hacía 5 minutos, iba a bajar la ventanilla para darle un poco de cariño, pero la señora número 1 me miraba fijamente mientras le agarraba del cuello... No hacía ningún gesto, solo me miraba.
El perro número 2 también inspeccionó el coche desde distintos ángulos, pero la señora número 2 no dio un paso para ir a buscarle, así que espere a que los dos estuvieran lejos de las ruedas y con mucho miedo y cuidadito arranqué el coche.

Las señoras siniestras se quedaron allí, en medio de la carretera. Esperando otro coche con el que ser siniestras...