Tuesday, February 10, 2015

Gregorias 2015


El sábado se celebraron los premios Goya en las televisiones españolas (para algunos sería en directo, en persona vamos, pero yo no los conozco).
El caso es que el bebecín, el waka gigante y servidora, estabamos en nuestro mundo paralelo de patatas fritas y piratas del caribe.. hasta que los grupos de whatsapp empezaron a acosarnos con 'mira el bombo de Macarena' 'mira el vestido de Blanca...' y bueno, caímos.

Pero poco tardamos en celebrar nuestros propios galardones, los Gregorias... (porque a ver, mucho discurso y muy largo y algo teníamos que hacer)
Hubo muchos premiados, la cosa estaba repartida... (A día de hoy hay premiados que no saben que han sido premiados, esto va como las respuestas a la becas)
A nuestros premios no les faltó de nada y veo necesario dejar una lista de los premiados y nominados hasta la fecha, para el que se perdiera el directo por las redes sociales...(a modo resumen de la gala pijamera)

El primer galardón fue para las hermanas discutidoras del cuarto.. y luego fue todo coser y cantar.

Yo me llevé la mejor interpretación dramática por ''La adopción de Chabelita'' (Puede que algún día cuente el porqué de este premio que me auto adjudique, pero os prometo que es merecido) y por ''Dejadme vivir'' (un drama cotidiano)

El vasco kamikaze se llevó el Gregorias a la creación de vida por ''Los fideos tienen gusanos pero no se notan con garbanzos''
Muy merecido también. Lo de kamikaze le viene que ni pintado porque a ver... tu ves que se está haciendo un cocido para cenar y lo puedes llegar a entender porque es vasco y hace cosas raras.
El caso es que tenía el susodicho la sopa en un tupper de su ama y los fideos en un tarro de cristal y cuando ya ha cogido un puñado y lo ha echado en la sopa, se percata de que algo sucede en los fídeos... ¿Porqué será que cuelgan de la tapa? Y sin comerlo ni beberlo allí estaba, siendo padre de Henry, Margaret y Scott, los gusanos de seda. Eso sí, puede que se comiera a algunos de sus recientes hijos sin saberlo, depende de si viajaban en el puñado que cayó en el cocido.
A día de hoy siguen viviendo en el tarro de fideos porque (y no me lo explico) nos despertaron ternura en vez de asco.
No fue su única obra premiada. ''El puré reseco'', también del vasco kamikaze no podía quedar sin reconocimiento.

Como premiados en el exilio, contábamos con el galardón que se llevó el primo segundo de Carlton, por ''en Portugal, pelillos a la mar"

El waka gigante se llevó el Gregorias a anfitrión del año por ''Las patatas de marca'', con lo que se ganó el cariño de todo Villa parches.

Bebecin sin duda fue la estrella de la noche, con varias nominaciones y el premio por ''Los paninis calientes queman queman''. Sin duda su reacción al recibir el premio fue lo mejor de la noche, puro sentimiento (-¡Mamá, he ganado un Gregorias!)

La niña de los ojos de mar fue nominada por su ''tarta divertida'' pero finalmente el premio quedó desierto por intoxicación alimentaria (o alimenticia) del jurado.

Para terminar la noche, el heavy del pop se llevó la estatuilla Gregorias dorada por ''El feo no es tan feo''. El único galardonado hasta la fecha con el Gregorias físico (por dificultades económicas de la organización de festejos de Villa parches no se pudieron repartir más, aunque está por ver)

Hasta aquí el resumen de la gala, buenas noches y hasta la siguiente edición de premios mierder.






El drama de ser pobre y gilipuertas: Historias breves.


El otro día, me entró la necesidad imperiosa de tener el carnet de la biblioteca.. que en realidad lo tenía, pero no sabía donde porque mis carnets viajan mucho de bolsillo a bolsillo y de cartera a cartera.
Mi cabeza me decía que el carnet estaba en el hogar familiar, en una estantería... es más, mi cabeza visualizaba perfectamente el carnet, pero la madre rastreator me comunicó por whatsapp que nanai.
Yo no me lo explicaba.
Revisé la cartera... el carnet de conducir, el bonobur, el bonobus, el carnet de la universidad, el carnet de morirte en la sala de urgencias... vamos, que nada, que ni rastro. Pensé: Bueno mira Ana, no te preocupes porque seguro que estaba caducado.

Al día siguiente quedé con el doble de Marron para volver a tener carnet de la biblioteca y claro, tuve que confesar que lo había perdido. Un dolor muy grande porque yo no soy de perder cosas (la dignidad a veces) y porque me cobraron 2 euros. Pensé: Bueno, da igual, ahora hay que darlo uso.

Y al día siguiente otra vez (porque los días pasan y la vida sigue aunque sea con dos euros menos) pues estaba yo metiendo mi nuevo carnet con sus hermanos.. y veo uno similar asomando. No puede ser... pero sí, si podía ser. Allí estaba el mismito carnet que había ''perdido''.
Ahora tengo dos con números de socia diferentes (porque resulta que el carnet no caduca) y bueno... pues me siento en crisis de identidad hasta que solucione esto... drama.

No sé si con este relato queda suficientemente claro el título de la obra, por lo que me veo en la necesidad de contar otra historia...

Una historia sobre el frío mortal que ha abrazado la ciudad estos días. Mi coche Aspirina había estado durmiendo en la calle todos estos días y yo tenía miedo de que hubiera entrado en coma de nuevo, pero cuando hizo un poco mejor bajé a buscarlo y comprobar su estado.
(Inciso: Muchos días antes habíamos bajado a ver el coche del vasco kamikaze, que tenía estalactitas en los retrovisores y de paso saludé a Aspi que estaba más blanco que cuando lo limpio. El caso es que el coche del vasco kamikaze hizo un trompo en una rotonda y yo, conociendo a Aspi, me prometí a mi misma no molestarle en estos días de frío)
El caso es que ya hacía un tiempo suficientemente decente como para poder disfrutar de una conducción segura... y me fui a buscar a bebecín y Barcos a la autoescuela.

Quité lo poco que quedaba de nieve, raspé el hielo... el hielo de fuera del coche y de dentro. Sí amigos... al dar el aire ''caliente'' que hace que el hielo se derrita y facilite mi labor, se formó una capa de hielo dentro del coche. Fue divertido. La historia es que hasta que no llevas un siglo conduciendo, el aire ''caliente'' no sale caliente.. y bueno, salió frio y pum.. hielo.
Y allí estaba yo, con la rasqueta dentro del coche quitando hielo. Y la gente me miraba. Y yo pensaba: Nadie me comprende.