Sunday, July 5, 2015

Lo que el viento se llevó


Hace exactamente dos años ayer, hablé aquí de él... Mi amor de verano, el verdadero.
pero hace unos días, murió.

No sé cómo ocurrió, simplemente cesó su hipnótico girar de aspas y dejó de enfriar el aire para mí.


Como cada verano, mi amor y yo nos volvimos a encontrar un feliz día de la semana pasada.
Yo le miré con los ojos brillantes y él me devolvió el saludo a velocidad 2. Fue un momento mágico.
Decidí acurrucarme a su ladito y sentí tanta paz que me quedé dormida en su abrazo. Luego me desperté porque es lo que tiene que ocurrir después, aunque lo hice en un mundo un poco peor.
Seguía en mi cama, me sequé la babilla con el dorso de la mano y noté que el aire volvía a ser espeso como si estuviera en la habitación de satanás... Mi amor también se había dormido, pero no iba a despertar.

En ese momento le miré con ternura, ignorando lo que había ocurrido.... Simplemente pensé que la mujer que me dio la vida había venido a advertirle de que no quería visitar urgencias conmigo por su culpa y por eso estaba descansando.
Más tarde volví a por él, pero ya no reaccionaba.
Desesperada (Y después de comprobar que si que estaba enchufado, las cosas tienen un orden) decidí abrirle en canal y plantear una operación de urgencia. Pero ya no había nada que hacer.

Me sentía muy sola, ese ventilador lo era todo para mí... su mágico chirriar que con los años había aprendido a amar y sobre todo, el aire fresco que me proporcionaba, era todo lo que necesitaba para sentirme plena.

La mujer que me dio la vida, en un intento por sacarme del pozo de la depresión, apareció con un sustituto. No era lo mismo. A este ya lo conocía, habíamos tenido encuentros esporádicos en las noches más frías de invierno pero nuestra relación era muy reciente y aun no había cuajado. Ni siquiera me había proporcionado un recuerdo en forma de quemadura o enfermedad pulmonar...
No podía, no era tan bueno.
El sustituto, a pesar de ser joven, estaba lleno de remiendos. Al poco tiempo de nacer tuvo que ser operado de urgencia porque el cable de su enchufe era peor que el demoño de las cucarachas que se hacen las muertas y aunque cumplía con su cometido nunca llegué a necesitarlo.

Se llamaba calentador pero dijo que también sabía enfriar. Mintió.
Decidí intentarlo, decidí darle una oportunidad... No noté nada.


Ventilador, ya no fabrican aparatos que permitan una relación duradera como la que tu y yo hemos tenido... En mi recuerdo quedan esos veranos con la barriga al aire delante de ti, esas noches con tu brisa acariciándome la cara.. Nunca te olvidaré.
R.I.P Ventilador (1996-2015)



Tuesday, February 10, 2015

Gregorias 2015


El sábado se celebraron los premios Goya en las televisiones españolas (para algunos sería en directo, en persona vamos, pero yo no los conozco).
El caso es que el bebecín, el waka gigante y servidora, estabamos en nuestro mundo paralelo de patatas fritas y piratas del caribe.. hasta que los grupos de whatsapp empezaron a acosarnos con 'mira el bombo de Macarena' 'mira el vestido de Blanca...' y bueno, caímos.

Pero poco tardamos en celebrar nuestros propios galardones, los Gregorias... (porque a ver, mucho discurso y muy largo y algo teníamos que hacer)
Hubo muchos premiados, la cosa estaba repartida... (A día de hoy hay premiados que no saben que han sido premiados, esto va como las respuestas a la becas)
A nuestros premios no les faltó de nada y veo necesario dejar una lista de los premiados y nominados hasta la fecha, para el que se perdiera el directo por las redes sociales...(a modo resumen de la gala pijamera)

El primer galardón fue para las hermanas discutidoras del cuarto.. y luego fue todo coser y cantar.

Yo me llevé la mejor interpretación dramática por ''La adopción de Chabelita'' (Puede que algún día cuente el porqué de este premio que me auto adjudique, pero os prometo que es merecido) y por ''Dejadme vivir'' (un drama cotidiano)

El vasco kamikaze se llevó el Gregorias a la creación de vida por ''Los fideos tienen gusanos pero no se notan con garbanzos''
Muy merecido también. Lo de kamikaze le viene que ni pintado porque a ver... tu ves que se está haciendo un cocido para cenar y lo puedes llegar a entender porque es vasco y hace cosas raras.
El caso es que tenía el susodicho la sopa en un tupper de su ama y los fideos en un tarro de cristal y cuando ya ha cogido un puñado y lo ha echado en la sopa, se percata de que algo sucede en los fídeos... ¿Porqué será que cuelgan de la tapa? Y sin comerlo ni beberlo allí estaba, siendo padre de Henry, Margaret y Scott, los gusanos de seda. Eso sí, puede que se comiera a algunos de sus recientes hijos sin saberlo, depende de si viajaban en el puñado que cayó en el cocido.
A día de hoy siguen viviendo en el tarro de fideos porque (y no me lo explico) nos despertaron ternura en vez de asco.
No fue su única obra premiada. ''El puré reseco'', también del vasco kamikaze no podía quedar sin reconocimiento.

Como premiados en el exilio, contábamos con el galardón que se llevó el primo segundo de Carlton, por ''en Portugal, pelillos a la mar"

El waka gigante se llevó el Gregorias a anfitrión del año por ''Las patatas de marca'', con lo que se ganó el cariño de todo Villa parches.

Bebecin sin duda fue la estrella de la noche, con varias nominaciones y el premio por ''Los paninis calientes queman queman''. Sin duda su reacción al recibir el premio fue lo mejor de la noche, puro sentimiento (-¡Mamá, he ganado un Gregorias!)

La niña de los ojos de mar fue nominada por su ''tarta divertida'' pero finalmente el premio quedó desierto por intoxicación alimentaria (o alimenticia) del jurado.

Para terminar la noche, el heavy del pop se llevó la estatuilla Gregorias dorada por ''El feo no es tan feo''. El único galardonado hasta la fecha con el Gregorias físico (por dificultades económicas de la organización de festejos de Villa parches no se pudieron repartir más, aunque está por ver)

Hasta aquí el resumen de la gala, buenas noches y hasta la siguiente edición de premios mierder.






El drama de ser pobre y gilipuertas: Historias breves.


El otro día, me entró la necesidad imperiosa de tener el carnet de la biblioteca.. que en realidad lo tenía, pero no sabía donde porque mis carnets viajan mucho de bolsillo a bolsillo y de cartera a cartera.
Mi cabeza me decía que el carnet estaba en el hogar familiar, en una estantería... es más, mi cabeza visualizaba perfectamente el carnet, pero la madre rastreator me comunicó por whatsapp que nanai.
Yo no me lo explicaba.
Revisé la cartera... el carnet de conducir, el bonobur, el bonobus, el carnet de la universidad, el carnet de morirte en la sala de urgencias... vamos, que nada, que ni rastro. Pensé: Bueno mira Ana, no te preocupes porque seguro que estaba caducado.

Al día siguiente quedé con el doble de Marron para volver a tener carnet de la biblioteca y claro, tuve que confesar que lo había perdido. Un dolor muy grande porque yo no soy de perder cosas (la dignidad a veces) y porque me cobraron 2 euros. Pensé: Bueno, da igual, ahora hay que darlo uso.

Y al día siguiente otra vez (porque los días pasan y la vida sigue aunque sea con dos euros menos) pues estaba yo metiendo mi nuevo carnet con sus hermanos.. y veo uno similar asomando. No puede ser... pero sí, si podía ser. Allí estaba el mismito carnet que había ''perdido''.
Ahora tengo dos con números de socia diferentes (porque resulta que el carnet no caduca) y bueno... pues me siento en crisis de identidad hasta que solucione esto... drama.

No sé si con este relato queda suficientemente claro el título de la obra, por lo que me veo en la necesidad de contar otra historia...

Una historia sobre el frío mortal que ha abrazado la ciudad estos días. Mi coche Aspirina había estado durmiendo en la calle todos estos días y yo tenía miedo de que hubiera entrado en coma de nuevo, pero cuando hizo un poco mejor bajé a buscarlo y comprobar su estado.
(Inciso: Muchos días antes habíamos bajado a ver el coche del vasco kamikaze, que tenía estalactitas en los retrovisores y de paso saludé a Aspi que estaba más blanco que cuando lo limpio. El caso es que el coche del vasco kamikaze hizo un trompo en una rotonda y yo, conociendo a Aspi, me prometí a mi misma no molestarle en estos días de frío)
El caso es que ya hacía un tiempo suficientemente decente como para poder disfrutar de una conducción segura... y me fui a buscar a bebecín y Barcos a la autoescuela.

Quité lo poco que quedaba de nieve, raspé el hielo... el hielo de fuera del coche y de dentro. Sí amigos... al dar el aire ''caliente'' que hace que el hielo se derrita y facilite mi labor, se formó una capa de hielo dentro del coche. Fue divertido. La historia es que hasta que no llevas un siglo conduciendo, el aire ''caliente'' no sale caliente.. y bueno, salió frio y pum.. hielo.
Y allí estaba yo, con la rasqueta dentro del coche quitando hielo. Y la gente me miraba. Y yo pensaba: Nadie me comprende.





Sunday, January 4, 2015

No apto para diabéticos


Una de las cosas más bonitas con las que me he tropezado en la vida han sido ellas: Mis amigas.


Y son AMIGAS, en mayúsculas.
Y no son solo bonitas por fuera, son enormes por dentro.


No suelo ser yo muy de sentimentalismos públicos... pero un día es un día.

Que sean capaces de intentar hacer algo tan bonito por mi que se me haga un nudito en la garganta y haga que las odie por ser tan guays y las ame porque son mías.. (pero mucho más de lo segundo)
Sois la suerte de mi vida, la familia que se elige.



Y bueno que yo quería decir muchas más cosas hermosas pero se me empieza a caer lagrimilla y según mi app del period calendar, la de rojo viene con los reyes y esto no puede ser bueno para mí, no quiero ser una fabrica de llorar.
Además, que no puedo llorar porque las lagrimas están hechas de infierno y me queman las mejillas.





Vosotras sois buenas, sois listas, sois importantes.

Saturday, January 3, 2015

Resucité al tercer día

Página 1 de.... Qué es broma!

Empezaré por contar el fin de año aunque rara vez soy cronológica... pero os lo voy a dar organizado.
Todo empezó (o terminó, según lo mires) cuando le dije a mi padre que me cortara el turrón (Esto igual debería explicarlo...)


Capítulo 1. El turrón de Escuchar (o de Schuchard)

Ya se sabe que en cada lugar hay una tradición para empezar el año, en Italia es comer lentejas según tengo entendido... que yo no sé como alguien puede empezar bien un año con lentejas, pero bueno.
Aquí la tierra se toman 12 uvas (no sé porque os cuento esto porque ya lo sabéis), el caso es que yo no.. que supongo que no seré la única vaya, pero en la república independiente de mi cuerpo empezamos el año con turrón.
De pequeña pues ni fu ni na, miraba la tele sin hacer nada mientras los demás se jugaban la vida tragando uvas... pero un día empecé a sentirme fuera de lugar y me corté doce cachitos de turrón.
Pequeños, muy pequeños.
Este año le pregunté al señor que me creó que si podía cortarme él los cachitos, porque yo vete tu a saber que estaba haciendo (pasar por chapa y pintura creo)...
El caso es que yo no sabía que mi padre era vasco....Pues no va y me trae el hombre 12 tabletas de turrón para cada uva (no, pero casi) y claro, llegó un momento que ahí ya no cabía más turrón y la cosa empezó a desbordar... véase mi cara llena de chocolate, con la babilla colgando y un ataque de risa... primer show del año.
Y claro, primero pero no último..


Capítulo 2. ¡A tu clase social niña!

Este año nos hicieron el lío para acudir al mismo cotillón de todos los años, porque verán... íbamos a ir otro pero nos cambiaron la entrada como quien te timaba cambiando cromos en Cantarranas.
Y allí estábamos otro año más.
Había dos colas para entrar, dos colas no señalizadas... pero una era la de la gente rica y otra la de la gente pobre. Claro, que era difícil saber porque íbamos todos disfrazados.
La niña de nombre comestible, la del piercing preso y yo, nos habíamos colocado en la cola de pobres porque nos habían llevado allí las piernas y el corazón (llámalo intuición) pero Lady novelas románticas de la campiña inglesa se había puesto en la cola de los ricos.
Como Lady novelas románticas de la campiña inglesa no contestaba al teléfono, tuvimos que abandonar nuestra posición privilegiada en cabeza de fila para ir a buscarla a la cola de ricos.
El caso es que la cola de ricos empezó a parecer la de pobres porque había allí demasiada gente... y nos comimos esa cola para que al final, un armario disfrazado de persona, nos mandara a la de pobres.
Y en la de cola de pobres murieron los deditos de nuestros pies por tener que esperar más tiempo que lo que dura una misa del gallo (o sea, mucho)


Capítulo 3. No me creen

Como no habíamos tenido suficiente con hacer 3 colas, hicimos una cuarta... la del ropero.
Empecé a detectar una violación en el perímetro de seguridad de mi espacio personal... Una mujer estaba siendo seducida por mi espalda y alerté de ello a volumen +5 con el fin de que me oyera y dejara de desvestirme (y no lo estaba haciendo con los ojos, no... fue un: EH, QUE ME ESTÁN DESNUDANDO). El caso es que yo no sé si le gustaba mi vestido y se lo quería poner o qué.. pero cuando por fin estoy entregando mi abrigo a la muchacha de las perchas me dice la que hace dientes: Uy, si tienes la cremallera del vestido bajada... y yo: CLARO.
Después de esto no volví a seducir a nadie. Bueno, un person se me acercó me llamó nórdica sosa y se marchó.


Capítulo 4. No siento la vida

Era la hora de ir a casa a desayunar los dos cachos de pizza del día anterior y quitarse la ropa y los zapatos de princesa, sobre todo los zapatos.
Le pedí al taxista que me llevará a mi casa y me vio tan rubia y elegante que se pensó que era tonta y me quiso hacer la de caperucita llevándome por el camino largo... pero le salió mal porque yo estaba más despierta que un jueves a las 7 de la tarde y le dije: Aquí chato. (No exactamente) Y como mi casa mola y se puede entrar por dos calles distintas pues ahí se quedó el señor con su cara grande y yo andando unos metritos más.
Ya en el hogar pude bajarme de los zapatos y sentí que no eran míos esos piecitos. Me hice el desayuno y me fui a la cama a soñar.
Y no os lo perdáis, que soñé que estaba de cotillón otra vez... se conoce que fue poca la fiesta pero solo nos faltó ver amanecer por el techo, como los canis en la Penelope de Benidorm (ojo, que es una cosa hermosa cuando sales acabado a la luz del día como un vampiro)


Y hasta aquí el resumen de una noche de invierno.