Friday, June 20, 2014

Madurar es de frutas.


Hoy he ido con mi amiga de nombre comestible a dar vueltas por el centro de la ciudad. Literalmente es lo que hemos hecho, dar vueltas.
También hemos entrado a tiendas, pero bueno... yo es que nací con un defecto que me impide disfrutar del acto de ir de compras, es una cosa que me aburre como si al entrar en la puerta del comercio me saliera aparato reproductor masculino.

Miro la ropa, ahí, colocadita, en sus perchas... pero eso, la miro, no la veo. Entro en las tiendas como si me quemara el culo y salgo igual. A veces, muy pocas, algo me llama la atención.. ''bueno, no es tan feo'' me intento convencer... luego miro la etiqueta... ''bueno, es asequible'' y entonces me lo pruebo y odio la vida y arrugo la prenda como si tuviera ella la culpa de lo que a mi me gusta el chocolate... otras veces, después del ''no es tan feo'' viene el ''ESTE PRECIO POR ESTA MIERDA!?VAMOS ANDA'' y ya no miro más porque me siento estafada. Otras veces me enamoro profundamente de algo pero siempre es un robo a mano armada hecho con una de las capas del papel higiénico del papel de culo de la universidad... y renuncio porque soy pobre y prefiero comprarme un dvd e ir desnuda que al revés, así funciona mi cerebro.

En una de estas, entrabamos en una tienda y a medida que avanzaba por las transparencias fosforitas y los estampados feos con avaricia, escuchamos una conversación entre dos agentes de seguridad de la moda que hablaban de unas peligrosas ladronas de camiseta morada y gafas de sol... yo me preguntaba quien iba a querer robar algo de ahí, pero son cosas que pasan, más raro sería que alguien comprara.

Tras esta tienda entramos en una tienda de maquillajes. En este tipo de tiendas conservó mi órgano femenino, yo no sé que sucede... me ciegan los colores o me atonta el olor a pintauñas. Siempre salgo de la tienda con una pequeña obra de arte en la mano entre bases de maquillaje tono blanco ariel y pintalabios rojo demoño.
Pero algo había ocurrido que me distrajo de mi tarea... olía fuertecito en el recinto y yo se lo decía a la compañera de nombre comestible pero se conoce que se había dejado la nariz en casa. Al cambiar de pasillo lo vimos: Una pequeña artista moderna había hecho arte en el suelo.
Las dependientas estaban un poco mosqueadas... yo creo que les daba envidia el talento de la joven, que por cierto, había huído tras expresarse con ese destello de color de pintauñas rosa. (Vamos, que había vaciado el bote con furia de lado a lado de la tienda)
Las dependientas pusieron remedio echando un producto borra-artemoderno que olía más que fuertecito y tuvimos que huir.

Más tarde, habíamos quedado para cenar con nuestras amigas las maduras. Y eso hicimos, cenamos. Yo me pedí una sangría por hacerme la guay, en plan rebelde.. todas habían pedido cañas y yo quería destacar... y claro, me pasa por tonta. Yo, persona que odia las rodajas de frutitas que contaminan las bebidas que pido, había sido castigada por individualidad con una sangría LLENA de pielecitas de limón que acechaban para colarse por mi pajita y producirme arcadas. (Soy muy fina cuando quiero)

Por último quiero añadir que ser mujer no es fácil cuando te duelen los ovarios.