Monday, March 17, 2014

Tragedia de San Patricio.


¿Donde está mi olla de oro? Hoy ha ocurrido algo...
Mi pequeño coche, blanco y puro, ha perdido la virginidad.
Así es... yo acababa de regalarle 10 euros de gasolina, porque le quiero y quiero que me lleve a muchos sitios (Aunque con 10 euros poco vamos a hacer, pero una tiene el dinero que tiene...) y aunque está malito y ya no me da mucha música... (debe ser que lo nuevo de The pretty reckless no le ha gustado mucho..) pues le sigo queriendo y tratando con amor.

Observaba a ambos lados de la carretera para cruzar con precaución, llevaba de copiloto a la niña de ojos de mar y de pasajero infantil a ficus sesé... y ocurrió. PUM. Nos convertimos en chocapic...
Íbamos a clase porque somos aplicados, pero tras lo ocurrido abortamos misión.

Bajé del coche con el corazón en un puño y las llaves del coche en otro... y allí estaba. El culo de mi coche había sido violado, sin cuidado alguno, le habían robado la pureza en forma de faro roto y el guardabarros había adoptado la pose del sauce llorón..
Entonces le vi, la persona culpable vestía uniforme azul y de su boca salió un: Oops, I did it again. (Creo que así le salió una canción a Britney Spears... a mi un blog, bueno.) bueno en realidad dijo: Vaya, no he mirado.

Y yo pensaba: Dios mio, qué voy a hacer, soy pobre y no tengo días para llevar el coche al taller porque soy una mujer ocupada en estudiar economía, que ya ves tú, para qué... y aquí mi cabeza empezó a relacionar pensamientos sin sentido alguno.

Uno de los agentes, porque efectivamente, fue la policía la que nos porculizó... pues nos hacía preguntas para matar el tiempo (era lo siguiente por matar después de mi faro) y yo con una sonrisa que salía de que tenía la cabeza pensando en vídeos de gatitos, respondía.
Pidiome todos los papelajos que tenía en la guantera y los miró con detalle: Vaya, todo bien eh, seguro pagado... Y yo aqui pensaba: POR SUPUESTO, ARREGLAD MI FARO. Pero sonreía.

Y me dieron un papelito, como cuando te dan una postal de ¡Feliz cumpleaños! y a seguir felices. Y luego la historia ya es muy aburrida.

Diría que estamos todos bien y mentiría. Mi coche no lo está. Solo a los pobres se nos rompen las cosas...


Sunday, March 9, 2014

¿Donde vas Caperucita?

Previously on AMC'S ¿Where do you go little red riding hood? ... (Leer blog anterior)

Cap II. Somos conejitas, pero de duracell.

Las pilas no se nos agotaban... ¿Qué hacemos ahora? Las 5 de la tarde y ya habíamos vuelto a Burgos... Pues nos vamos al Patillas, una cerveza y para casa a descansar. Mentira otra vez.
El bar nos atrapó.

La hippie del Bierzo, que es graciosa también, jugó a llenar de espuma las cervezas y mi dedo gordito reaccionó tapando la boquilla. Ocurrió que se produjo un geyser de cerveza y el camarero se enfadó un poquito. No sé, fue un Remedios Cervantes sin lógica que mi cuerpo hizo sin preguntarme.

Entre tanta cerveza se nos llenó la vejiga, y puede parecer que no es un dato importante... pero lo es. Lo es cuando se te ha llenado muchísimo y la asturiana campestre se imagina que hay personas dentro del baño cuando no las hay. Y claro, tu esperas y esperas y esperas... a que nadie salga.
A lo tonto se nos pasaron 4 horas y nos supieron a poco... ¿Qué hacemos? ¿A casa a descansar? Pues tampoco... Venga, vamos al karaoke.
Y allí estábamos, dando lo mejor de nosotras... regalando dolor de oídos. Se nos acabaron la canciones y para que no se acabara el día la residencia de curas más chachi de la comarca nos pidió que llevaramos un poco de sal y glamour

Sábado. Las chicas monísimas con sus zapatos y sus vestidos... y nosotras, con las botas llenas de barro y perfume de monte (que es mejor que algunas colonias).

Lo que iba a ser un día de purificación campestre terminó donde tenía que terminar... porque la cabra tira al monte y nosotras a los bares. Es la magia de las Spice Girls en el cassette y los caminos sin señalizar.

FIN.

¿Donde vas Caperucita?

Cap. I. Lo importante no es llegar, si no el camino en sí. O eso decían.

Ayer nos sentíamos mujeres de campo. Queríamos andar, pero no andar de dar un paseo de señoras... andar de verdad así que le pedí al señor que me dio la vida que me mandara por correo una ruta bonita de andar por el monte.
Yo creo que abrió el libro de rutas por una página al azar y señalo una con los ojos cerrados, porque bonita, lo que se dice bonita... pues no.

Era sábado y madrugamos, porque si, por placer... y llegamos en coche al fantasmagórico pueblo de población un anciano, que era donde empezaba la ruta.
Empezamos muy bien porque no sabíamos por que camino era (señalización cero...) Y claro, apareció el lobo de turno en furgoneta para indicarnos el susodicho camino... la ruta, que supuestamente en su totalidad era de 2 horas y media, convirtiose en 6 horas... y yo quiero echarle la culpa al señor, porque nosotras a buen ritmo ibamos...

Allí estábamos en pleno monte, siguiendo caminos de forma intuitiva, hasta que llegamos a un punto en el que había cuatro senderos y un letrero, tan claro como el resto del camino... Tiramos para delante, hasta que vimos que todo aquello era bosque virgen y ya no había camino... regresamos al punto confuso y elegimos otro camino. Parecía el bueno..

Como el interés paisajistico era nulo, nos entreteníamos buscando un palo que nos sirviera de cachava, pero ni eso iba a darnos la ruta.
Aparecimos en una carretera pero teníamos que llegar a otro pueblo, o eso decía la teoría... encendimos el GPS porque somos de campo, pero también modernas... y nos mandó carretera abajo.
Empezamos a bajar y veíamos que había dos casas y el resto campo amarillo... ¿Dos casas se considera pueblo? No sabíamos pero no creíamos.
Decidimos retroceder y meternos por un caminejo del bosque, empezó a parecernos interesante porque había charcos y era un elemento nuevo en nuestra aventura. Pero el camino, como todo en la vida, terminó.
Yo me negaba a volver atrás sobre mis pasos así que intenté convencer al resto de que atravesar un campo en forma de duna desértica era lo mejor que podíamos hacer para volver al punto de donde veníamos (el pueblo no pueblo de dos casas).

Descendimos todas sin problemas, y llegamos a la carretera atravesando plantas de la muerte... pero la niña de ojos de mar pensó que las zarzas eran sus amigas y en el momento antes de pisar carretera, se lanzó a darles un abrazo. Se quedó ahí, presa de su amor... hasta que alguien la desenganchó. Ella no paraba de decir que el rosal la había hecho daño como si estuviéramos dentro de una canción de Mecano y nosotras no parábamos de decirla que era una zarza y no un rosal.

Ella estaba convencida de que iba a morir por culpa del zarzarosal, pero como sabe primeros auxilios, se colocó una tirita de dibujos y continuó el camino sin problemas.
Nos dimos cuenta de que no íbamos a ninguna parte y recurrimos al gps de nuevo, que, si antes nos había mandado por ese camino... ahora decía que para arriba.  Añadiré para no alargarme, que cuando estabamos arriba nos volvió a mandar para abajo, pero lo apagamos.

Encontramos vida, concretamente una familia completa metida a presión en un coche pequeño que nos indicó que el pueblo estaba a ''10 minutos'' y por supuesto era mentira.

Llegamos. Comimos. Un chico de entre 0 y 12 años nos echó de la plaza porque tenía que dar marcha atrás. Hubo pérdidas. Encontramos un bar. Descansamos en la hierba.

Después de descansar las que descansaron... es decir, la hippie del Bierzo haciendo yoga y la cocos durmientes... Pues arrastre a las otras a unas cuevas infestadas de arañas y bichos. Pues porque soy así, muy de meterme donde no me llaman y de sufrir a lo tonto enfrentándome a mis fobias.
Encontramos el Santo Grial y luego volvimos a casa. Esta vez por el camino correcto. Camino feo como pocos, al lado de la autovía.

CONTINUARÁ.


Friday, March 7, 2014

Mis adorables vecinos o eso es lo que pienso yo


A veces no sé si vivo en un piso de estudiantes o en la casa de Gran Hermano...

Nuestro bloque es maravilloso, el paraíso de la cordialidad...  Los vecinos se desviven por nosotros... envían a la policía para ver si hemos muerto, controlan nuestros horarios de entrada y salida, ponen nuestros nombres a sus gatos y se enfadan si nos reímos mucho porque podríamos morir ahogados ... puro amor de vecindario.

Hoy, cuando llegaba a casa tras una dura jornada de hacer cosas de estudiante, he interactuado con un vecino. Normalmente suelo llevar pintas de indigente de cajero, pero hoy no... Hoy llevaba un moño abuelíl, con sus tirabuzoncillos y todo, y una ropa tan normal que mi madre se habría emocionado de verme.
Iba yo con mil cosas en las manos (500 cosas en cada una) e intentaba hacer el truco de magia de abrir la puerta sin que se me cayera nada... y entonces le ví, un maravilloso vecino de pelo pobre revisaba su correo.
Apareció un sentimiento nuevo en mi... como de creer en la humanidad de las personas... le miré, me miró.

Yo daba la misma pena que un cachorrito de la tienda de animales del carrefour y él me estaba mirando, fue entonces cuando lo hizo... se dio la vuelta y se metió en el ascensor. Con una indignación facial muy evidente, abrí la puerta y subí las escaleras... y allí estaba, en mi rellano. Gruñó y no le entendí, pero creo que dijo algo como: ''Lo hice por tu bien, sabía que serías capaz de entrar sin ayuda y estoy orgulloso de ti, solo quería que te esforzaras''

Sunday, March 2, 2014

Ya lo dijeron las Spice: Mama I love you, Mama I care.


Tengo una pregunta para aquellas que son madres... ¿Cuando das a luz, se te desprende algo del oído junto con la placenta y el bebé?

Sí, sí... no tienen nada que ver la vagina y el oído... pero igual del esfuerzo, no sé.

Cuando me nacieron, además del GPS debajo del brazo, debí tirar de alguna cosa por ahí dentro que me quedé con membranas del oído de mi madre...
Lo digo porque mi madre, es de esas...
Esas mujeres a las que tienes que decir que dejen de echar comida antes de que empiecen a echarla... porque la llega el ¡PARA! con un retardo de 7 cucharadas y media... Soperas, cuidao.

Es de esas que entran en tu habitación y tu intentas echarla antes de que pase la frontera de la puerta... pero no lo oye, entra... y tu dices: No quiero que me subas la persiana, ni que me la bajes... pero entra y lo hace.

Es de esas que, si se te hubiera caído la estantería encima y estuvieras atrapada a punto de morir... jamás oiría tus gritos, pero que si estás tranquilamente mirando gatitos en internet, abrirá la puerta de sopetón para ver si la has llamado.

Es de esas que comparten televisión con el vecino, porque ponen el volumen para que él también pueda seguir el programa... pero que si dices que está muy alto, echan la culpa al mando.

Es de esas que se enfadan porque no te han oído y te dicen que hablas muy bajito, y de las que se enfadan también cuando las das folletos de sonotones...


Algo debéis saber... una madre JAMÁS admitirá que se está quedando sorda. Si ella no oye bien, es culpa de todo lo que la rodea.

Saturday, March 1, 2014

Yo he venido aquí a hablar de mi día


Una de las cosas más bonitas que puede tener una chica en su vida... es una bicicleta.

La relación que tengo yo con mi bici es hermosa, es un amor puro... Me ha tirado al suelo alguna vez, sí. Me ha clavado el pedal en la espinilla... también, pero pasan los años y ahí sigue conmigo, dispuesta a llevarme a sitios gratis, con la cadena en su sitio y los frenos a punto... y por eso la quiero.

El otro día fui a buscarla a la farola habitual al salir de la biblioteca, la desencadené con amor y comprobé que la rueda delantera estaba flojilla de aire... flojilla!? La niña de cabellos de oro y ojos de mar, que tenía su bici encadenada a la mía, empezó a vocear que sus ruedas no tenían aire... y oh, sorpresa... mis ruedas tampoco.
En vez de indignarme como siempre, reaccioné con la serenidad de una persona madura (debió de poseerme un espíritu del bien) y fuimos a la gasolina a hinchar las ruedas. Mi bici resucitó, pero la bici de la pequeña histérica tenía un pitorrito hipster que no podía hincharse con el pitorro convencional de gasolinera... por respeto a su bici fui caminando con la mía de la mano, hasta que al llegar al hogar, padre planta sacó su bomba de aire y sacó del coma a la otra.

Tras este drama y ataque gratuito, estuvimos elaborando una lista de sospechosos... incluso interrogamos a dos... pero no llegamos a ninguna conclusión, eso si, el caso no está cerrado y desde aquí juramos vendetta.

Ahora que mi bici está recuperada, pensé que podría dormir tranquila... volví a mi ciudad natal, donde se duerme sin despertador y la cama está bien hecha, pero el universo no quería dejarme tranquila y me dio una noche de hermosas pesadillas que dan para libro y/o saga de terror.

La primera emocionante aventura de mi noche, fue colarme en una mansión de millones de metros cuadrados que estaba un poco cochambrosa pero sobrevivía al paso del tiempo... allí había murciélagos de tamaño considerable que estaban muy enamorados de mi pelo y saltaban sobre mí cabeza ( Esto en realidad lo guardaba mi subconsciente de un trauma real investigando hospitales de tuberculosos con mis amigos los aventureros)
El caso es que en ese palacete vivía una especie de Luis XVI con su peluca y todo, que empezó a llamarme con una voz de las cavernas desde una de las habitaciones... y claro, yo me asusté un poco y salí pitando del lugar, que derrepente se llenaba de gentes estiradas con la cara de porcelana..
Luego en la calle me ayudaba una señora que tenía el síndrome de tourette pero en la cara, esto es, que de vez en cuando se le ponía cara de asesina psicópata y me intentaba matar.. pero yo seguía a su lado e intentaba grabarle un vídeo cuando le pasaba eso...  porque debo ser idiota y querer morir o algo así.

Esta aventura acabó derrepente y acabé en la warner, mucho más escalofriante... era feliz y entraba en el parque... pero no podía salir de la zona de restaurantes y todo se convirtió en un infierno colorido... yo seguía el mapa para ir a la casa de Piolin pero reaparecía en la zona de restaurantes.
Tengo un cerebro perturbado y caprichoso, que le voy a hacer...

Hoy me pregunto que nuevas aventuras me deparará el universo cuando ponga mi cerebro a reposar...

Para terminar el día, me voy a la cama sabiendo que mis padres no me quieren... porque ambos se han ido a la cama sin avisar y me han dejado viendo la teletienda.