Sunday, December 21, 2014

Un mosto, sin mierdas


Yo soy ese tipo de persona que prefiere meter toda la mano en el vaso para sacar el limón que beber con tropezones...Para mí, el cacho de roscón de reyes que ha llevado la frutita confitada encima está contaminado para siempre, y me da igual que me quites la frutita...

Soy esa persona que se tapa la nariz para beber el zumo de naranja.

Bueno... ¿Adonde quiero llegar con todo esto? A mi catarro.
Los catarros y los sabores de naranja son cosas que están unidas, tan unidas como la nocilla negra a la nocilla blanca.

Empezaré por el principio de los tiempos... el foco de mi desgracia, el bebecín que vive conmigo.
Todos sabemos que tengo un sistema inmunologico que es la envidia, pero claro, esto han sido años de entrenamiento de rechazar los químicos y confiar en el poder de mi cuerpo... (la farmacia, ese gran desconocido... excepto con los dolores de mujer que los carga el diablo y ahí si que es necesaria la ayuda quimica, pero ese es otro tema)
Total que nunca me enfermo. Pero claro, vivo con gente que si les soplas en la cara se ponen malitas...y el bebecín enfermó. Y como en casa no hay vasos, porque no hay, pues bebemos a morro de la botella y la compartimos... total que por chula me entró un catarrito.

Yo lo llevaba bien, pero claro, vuelves al hogar y tienes una madre catastrófica que bien podría ser farmacéutica porque te automedica como si supiera, se educa con la tele.
Yo reniego de las medicinas, pero cuando estoy al borde de la muerte las tomo encantadísima porque chico... no me gustará la ensalada pero el sabor del espidifren sí, que le vamos a hacer, nunca he sido normal.
Total que, madre, sabiendo que me opongo firmemente al frenadol y su sabor a naranja, buscó otro producto... especifico para el catarro. Bueno, pues eso de que es peor el remedio que la enfermedad es cierto... no es que sepa a naranja, no, es que sabe a naranja y media.
Cada vez que oigo la cuchara chocar con las paredes del vaso, sé que viene mi cóctel bomba... y sufro.

¿Porqué se empeñan en que todo sepa a naranja? ¿Porqué?


Sunday, December 7, 2014

Historia de una despedida con bajo contenido en drama


Hay cosas que cuesta hacer por el factor 'echar de menos'..
En mi caso no son pocas porque yo soy muy de coger cariño... (o acumular mierda)

Hace un par de meses tenía yo unas botas de esas que hablan, de las que se desconoce ya su color original y que además, no eran de mi número... pero yo las quería. Un día me hicieron feliz.
Las botas en cuestión ya no servían ni de pisapapeles... pero el afán que tengo por acumular recuerdos materiales hasta que me coman, me hacía tenerlas ahí. Ni siquiera eran ya un 'por si acaso me las pongo algún día' porque estaban hechas pedacitos.
Normalmente uso los zapatos hasta que noto el suelo con los pies, los jerseys hasta que tienen tanta bolas que no se distingue el dibujo que había debajo y las camisetas hasta que me están pequeñas porque he engordado (A veces llega mi madre y me lo tira antes de llegar a ese extremo de mendicidad) No sé si tendrá que ver que no me guste ir de compras, que la moda vaya en dirección opuesta a mi gusto o el 'echar de menos'.
Me desvío. Las botas seguían ahí, no eran ponibles ni bonitas, pero seguían... solo por si algún día las echaba de menos.

Un día me levanté de la cama y me dije: Ana, la gente se muere y esas botas se van a la basura.
Y lo hice. Y me sentí mal por si las botas tenían sentimientos y estaban tristes de que las hubiera mandado a la basura (Ojo, esto es cierto... yo empatizo hasta con las botas, tengo serios problemas).

Para que la gente normal me entendáis... es como cuando tienes un novio, marido o algo así con lo compartes vida y discutes todo el día y vives un infierno... pero no le dejas 'por si le echas de menos'.
Esto pasa.

Pero he venido a hablar de lo último a lo que he dicho adiós...
Había algo que formaba parte de mí, que creció conmigo... que amé y maltrate. Mi pelo.
No dejaba que las tijeras se acercaran a él... tenía pánico a cortarme las puntas según la medida 'dos deditos' de las peluqueras...
Pensaba cuanto echaría de menos hacerme trenzas, peinados victorianos y ponerme las puntas de colorines... Sabía que algún día tendría que cortármelo y pensé que lloraría.
El caso es que un día empecé a dar vueltas al asunto... ¿Me lo corto o no me lo corto? Cuando me lo desenredaba pensaba: Me lo corto. Cuando lo tenía peinado pensaba: Bueno no.
Y así. Pero era la primera vez que de verdad estaba haciendo una lista mental de pros y contras.

Un día me levanté de la cama y me dije: Mira Ana, te lo cortas ¿Esta coleta de ratilla ya para qué?
Y así lo hice, me aguante toda la semana el pensamiento en la cabeza y acudí a la maestra capilar.
Me dijo que estaban a la moda las melenitas como justo por encima del pecho... Pero yo había ido a jugar, si me cortaba el pelo... me lo cortaba, además a mi eso de la moda... Me sorprendí diciéndola que me cortara todavía más.
¿Quien era esa tía que estaba allí sentada con su pelo metido en unas tijeras? ¿Era yo?
Para mi sorpresa estaba hasta relajada viendo cortar mechones kilométricos.. no lo entendía porque cuando me cortan el flequillo me pongo más tensa que un gitano robando cobre.

Me puse el abrigo sin tener que tirar del pelo para sacarle por fuera, me bailaba la melena... Oye, pues no estaba tan mal tener el pelo corto... No había sido un trauma... ¡Y la de tiempo que había estado sin cortármelo por si lo echaba de menos!
Hasta la frutera (persona que tiene mi edad y fue a clase conmigo) me dijo que qué mayor estaba. Ojo, me lo dijo como quien se lo dice a un niño de 11 años, hasta mi madre alucino un poco.


Moraleja: Es mejor echar de menos que echar de más. Y que me quiten lo bailao.



Saturday, November 8, 2014

Haway, Bombay... son dos paraísos que a veces yo me monto en mi piso


Las mujeres de los anuncios tienen momentos de paz y tranquilidad cuando desayunan cereales con fibra... yo tenía momentos de paz cuando me duchaba.

No pretendo que esto sea un relato erótico sobre desnudez, espejos empañados y aromas frutales inundando el cuarto de baño... pero sí, eso lo había. También estaba mi dulce voz rebotando en la mampara del baño, con las canciones de la playlist de ducha del Spotify.. y esos conciertos eran de todo menos eróticos.

El caso es que he dicho que duchándome tenía mi momento de paz y es cierto, tenía, en pasado.
No es que haya dejado de ducharme, no. Es que la ducha me ha declarado la guerra...
Todo empezó un día normal que como siempre dejé correr el agua hasta que salió caliente y empecé a ver como el plato de ducha se llenaba y desaguaba muy lento (no sé si esa palabra existe pero me entendéis, cuando la ducha no traga).
A pesar del asco que me dan los desagües, metí la manita para desatascarlo y parece que la cosa funcionó por el momento..
El resto de días el proceso fue el mismo, solo que cada día se llenaba más la duchaba y el desagüe parecía no estar obstruido.

Hasta que llegó el día temido. El agua subió tanto que creí estar en un camarote del Titanic... prácticamente bucée hasta el desagüe pero es que no había nada atascado... el caso es que no estaba atrapada, estaba atrapadísima.
El agua llegó a un nivel muy alto, parecía una inundación del Pisuerga... pero pensé que la mampara era de calidad y no había ocurrido nada.
Cuando pegué la nariz al cristal para observar mejor (porque mis gafas estaban al otro lado, me encontraba totalmente indefensa) vi que mi albornoz había cambiado de color y tenía espuma por encima..

Esperé pacientemente a que el agua llegara a ras de mampara para poder salir de esa jaula de cristal y vi como el suelo del baño era ahora un estanque de patos y mi albornoz pesaba 5 kilos más.
Parecía que me había duchado con el albornoz puesto, aun así lo escurrí un poco y me lo puse para presentarme en sociedad. Pedí ayuda a la niña de ojos de mar y el bebecín mientras enviaba ropa a los radiadores y lejos de sus miradas, como si estuviera en el programa de Adan y Eva entré en mi habitación para ponerme algo más 'ligero'.
Mi sorpresa fue que cuando acudí a pedir ayuda, comprobé que el estanque de patos llegaba más allá... hasta el sofá de mi oficina.

Por suerte no se ahogó nadie, aunque ahora he de vigilar el desagüe de la ducha y ya no hay paz.


Friday, November 7, 2014

El fiero de mi niño


A veces pasa que el mundo no es justo y cuando se rompe una cosa... se rompen un montón más en cadena, sobre todo si eres pobre. También sucede que las cosas se rompen en el preciso momento en que las necesitas muchísimo más que nunca antes.

Ayer necesitaba mi coche, mucho, muchísimo... pero entró en coma.

Os contaré como es mi amado coche, que paradojicamente se llama aspirina aunque me da muchos dolores de cabeza...
Es un coche como otro cualquiera pero mejor, porque es mío. Me lleva a sitios y somos felices...a veces le meto en terrenos abruptos pero confío en sus capacidades... le llevo al elefante azul y me dejo los cuartos para que quede precioso y reluciente... me hace muscular más que las máquinas de un gimnasio en cada curva... le quiero.

Hace meses dejó de funcionar la típica cinta que metes en el radiocassette y tiene un cable para enchufar el móvil... fue una gran pérdida, al principio. Luego me di cuenta de que muchas personas entraban en el coche y agarraban el cable incluso antes de saludarme, empeñados en poner música que no me gusta... pero ya no. El caso es que existe otro aparato que se enchufa al mechero del coche (será que no tengo yo recursos...) y que logré hacer funcionar con mis habilidades para arreglar cosas tocando aquí y allá. Pero un día, misteriosamente, alguien tocó el botón que no debía.. y no conseguí sintonizar nunca más el aparato... hasta ayer.

Ayer quería hacer el viaje ameno, rollo concierto... y me decidí a reparar el daño hecho. Gracias a que se leer y conservaba las instrucciones de la radio, la música de mi mp3 volvió a inundar cada rincón de aspirina.. pero claro, si algo sale bien algo tiene que salir mal.. porque así funciona mi karma.
Cuando el bebecín y yo tras esta victoria, nos decidimos a ir a clase... éste había entrado en coma.
Pensé: vale, soy idiota y se ha bloqueado, como siempre... pero no. Se había declarado en huelga, había dicho que no arrancaba y no arrancaba..
Nos fuimos a clase. La desesperación recorría mi cuerpo de pies a cabeza mientras veíamos a Howard Hawks y solo deseaba llegar e intentar arrancar a aspirina otra vez..
El waka gigante me acompañó y fuimos a pasa ligero (bueno... él andado, yo corriendo..) y llegamos y claro, aspirina seguía sin dar señales de vida..

Yo tenía que resucitar al coche si o si, y si tenía que hacerlo, iba a hacerlo.. así que paré a un señor vecino y le usé de padre, esto es, que le conté mi problema y le supliqué ayuda. Para mi sorpresa, el hombre se metió en el papel de padre... se implicó, pero estaba un poco perdido. El señor tenía su propio hijo y tenía que llevarlo a algún sitio, pero dijo que volvería para ayudarme..
El tiempo pasaba y paramos a otro señor, esta vez un señor de esos que te miran como si fueras inútil y les hiciera gracia tu problema... total que llamamos a la grúa.

El señor de la grúa era peculiar, le tuve que explicar por donde se entraba a la calle pero no nos entendíamos.. así que me hizo subir a la grúa y tuve que escalar literalmente para llegar al asiento... El waka gigante fue con aspirina y me abandonó con aquel extraño que hacía pirulas al volante y hablaba suahili..
Formamos un atasco en la calle, una señora pitaba (en Burgos son muy de claxon fácil) y el hombre de la grúa le hizo un gesto del bronx. Tras varios minutos el hombrecillo arrancó el coche (hacía cosas raras con él y no me explicaba nada, hasta el punto que llegué a pensar que se lo iba a llevar con mi maleta y todo en el maletero... ) Yo respiré aliviada, el waka gigante fotografió el momento y dejó constancia en twitter... y lo divertido fue cuando me dijo: Es muy importante que no lo pares en media hora al menos.. Yo pensé: qué divertido, si yo tenía que echar gasolina antes de partir!

Me despedí del waka gigante, iba a hacerlo, iba a llegar a mi hogar.
Era de noche y no veía nada porque aspirina también es miope... La gasolina estaba casi en la reserva y yo tenía miedo de parar en una gasolinera de la autovía, porque las hay de esas que te desvían por otro lado y te pierdes... además en todas las películas de miedo que una mujer va sola, de noche, a echar gasolina... muere. Y siendo rubia tengo el doble de probabilidad.
Total que le supliqué al universo que me dejara llegar a casa sin echar gasolina, que yo había venido a jugar. Cuando quedaban 50km se encendió la reserva y empezó a llover, la cosa se ponía emocionante...

Y llegué.
Hoy aspirina va a la revisión de coches y tengo miedo.



Friday, October 17, 2014

Culo inquieto se nace

A mi me nacieron con mucha fuerza de voluntad... pero mucha a veces no es suficiente.

Era jueves, uno de esos con una fiesta a la que acudirá todo el mundo y que te hace pensar que no puedes faltar... pero puedes, lo que pasa es que no lo sabes todavía. 
Pues estaba yo pensando qué hacer en la vida porque si me quedaba en casa con la niña de ojos de mar y el bebecín sabía yo que me liaran para acabar de parranda como Peret y si no me liaría yo sola.
Total que me hice la maleta (metí cosas al azar que fui encontrando fuera del armario) y me marché al tren. 

Una vez en el tren, me repetía a mi misma que estaba haciendo lo correcto, que al día siguiente sería una persona productiva y sana.. 
A mi lado iba una persona normal.. y esto es importante teniendo en cuenta acontecimientos anteriores y posteriores.. hago aquí un inciso: 

Semanas antes que volvía yo en tren de vete tu a saber donde, se sentó a mi lado un hombre extraño... vestía de negro y llevaba gafas, pero no veía los números de los asientos y gritó a una señora para averiguarlos.  Era un señor grande que me preguntó algo que no recuerdo. Sus ojos estaban enfadados, no querían mirar al mismo sitio.. y de su cuello colgaba una cruz de madera, pero rara... no era una cruz de toda la vida de dios. Al rato sacó un libro de 'mariologia' y yo inocente de mí no tenía de idea de que era aquello... pensé que era un libro de humor, total que empecé a leer furtivamente palabras al azar porque tenía que alimentar mi curiosidad. Leí 'Bienaventurada', 'virgen', 'milagro'... y paré. 
Entendí el concepto y observé como el hombre no cambió de pagina en la hora y pico del trayecto... postureo de biblioteca pero en el tren. Al rato pasó el interventor preguntando quien iba a Miranda... El hombrecillo peculiar se puso a gritar y agitar su billete gritando que él iba a Burgos. Cuando la señora del altavoz indicaba que llegabamos a Burgos, el señor me preguntó que si llegabamos a Burgos.. y después de eso me pegó. Me pegó con su maleta, su maleta me deseaba y se lanzo sobre mí.

Y volviendo a la actualidad.. 
Di las gracias de que a mi lado fuera una persona normal, sobre todo porque cuando ya estábamos llegando al destino, el tren se paró y se apagaron todas las luces. Yo seguía tan pachi contando aventuras y desventuras por whatsapp mientras me imaginaba que el tren se había parado porque iba a entrar un señor con hacha a decapitarnos a todos.. (mi imaginación es muy rica). Hasta que se encendieron las luces de emergencia solo pedí al universo que ninguna mano extraña me tocara.. 
Las luces estaban juguetonas y no querían encenderse, los monitores ponían pantallazos de colores.. y así hasta que volvió todo a la normalidad, aunque ya había señores susurrando pánico. 
El tren estuvo fantasma cosa de 15 minutos y mi padre pensó que yo era tonta y no sabía ir a la puerta de la estación además de pensar que yo había borrado el tren de las pantallas de renfe... el caso es echar la culpa a alguien. 

Llegué al hogar y me fui a descansar para lograr mis propósitos... Al día siguiente me levanté incluso pronto, desayuné como una princesa y me cogí un bus para ir a la estación de tren otra vez porque me gusta...me gustan los trenes y las personas que van en ellos. 
No me subí al bus sin antes matar una microaraña de la manga de mi camisa de forma épica (me estoy volviendo una mujer muy valiente). 
El bicho en cuestión era negro y si no actuaba con rapidez se iba a meter por la manga de mi camisa y yo me hubiera tenido que arrojar delante de un coche, directa a los brazos de la muerte.. pero no me quiero entretener con esta historia, la maté con el móvil. 

Hacía un calor propio de un día de verano y como un dejà vu me encontré con el niño de la seminchi. Pasamos la mañana viendo como los de renfe jugaban a cambiar los trenes de vía y nos daban un ratito más al sol.. aunque somos más de sombra. Después de comprobar que todo estaba en orden en las vías me subí a un urbano para volver a casa...Me sentía segura porque según mi madre llevaba el bonobus cargado cargadísimo.. pero la muy malvada me tendió una trampa. Bajé el sonido de la música del móvil y empecé a contar moneditas. 1,20... me faltaban 20 céntimos.. uy. Sin que me hiciera falta poner cara de pena ni nada (porque ya llevaba puesta la de 'hola, me estáis robando') el autobusero me dijo un: ''tira pa dentro que da igual'' con la mirada.

Por la tarde puse mi culo un rato en la silla para hacer cosas productivas pero la calle me gritaba y a pesar de tener doble ventana, la oía.. 
Cuando terminé de ser productiva y el sol se empezaba a esconder me decidí a dar un paseo. 
Como soy una curiosa de la vida y tengo un radar para los accidentes, vi que un local de esos que llevas viendo que son el mismo negocio desde que tienes memoria, estaba en obras.. y asomé la cabeza. 
Fue un vistazo rápido y vi a un señor obrero arrugado sobre si mismo y gritando en mudo con algo rojo chorreandole por la camiseta... Ya está, se ha amputado un dedo - pensé. Pero asomé la cabeza de nuevo por otra esquina de la cristalera y vi que tenía dedo, así que podemos estar todos más tranquilos que el parte médico del obrero solo fue un corte aparatoso.

Para terminar el día se sentó a mi lado en el autobús una persona que me cae mal por haber traído al mundo a una que me cae peor. 




Wednesday, September 10, 2014

840 minutos en la T4


 La historia que voy a narrar a continuación es sobre el amor, el dolor, el abandono y McDonald's...

Todo sucedió una noche de verano en la T4 de Madrid Barajas Adolfo Suárez Vodafone Sol Amena Nino Bravo. Volvíamos de un lugar maravilloso del que nunca debimos marcharnos y esto lo sé porque lo sé y porque al volver solo ocurrieron desgracias..

Para empezar, fuimos a preguntar al puesto de autobuses para ver si nos llevaban al hogar.. pero allí ni señora, ni máquina, ni información, ni nada de nada.. una broma todo.
Hasta la 1 la señora de la información debía estar en su puesto... y era menos cuarto. Pero error. Teníamos la hora del Big Ben y resulta que la señora de la información ya estaba en su casa cenando con la teletienda en la tv como única compañía...
Decidimos buscar la máquina de información para descubrir qué mágico autobus nos llevaría pero una niña mexicana más pérdida que nosotras, rompió la máquina.

A todo esto me acompañaba la mujer de nombre comestible, que era la que llevaba la voz cantante, más que nada porque se me había olvidado la voz al hacer la maleta...
Le preguntamos a un señor de Leon y resulta que su autobus pasaba por nuestra casa, pero estaba lleno y no cabiamos ni en el maletero.. nos abandonó.

No sabíamos que hacer con nuestra vida... Teníamos hambre, maletas y tristeza... y una familia que llamaba a nuestros teléfonos para ver si volvíamos o habíamos muerto.
La broma realmente graciosa fue cuando nos dijeron que no había autobús hasta la hora de comer del día siguiente.. nos reímos mucho, nuestra familia también.

Buscamos una fuente de alimentación y recorriendo muchos pasillos y ascensores encontramos el McDonald's que nos salvaría la vida.
Cenamos, desayunamos y almorzamos en aquel lugar de carne de rata entre pan y pan blando... pero no solo eso, establecimos nuestro campamento base en la puerta.
Había una especie de escalón a modo de rampa liliput y nos pareció buena idea poner la cabeza allí como si eso fuera una almohada... error. Por la mañana nuestros cuellos no funcionaban.

Desperté con una camiseta de una discoteca de Gandía en la cara (que horas antes me había puesto yo misma con el agujero del cuello liberando nariz y boca pero tapando ojos y dejandome descansar en el anonimato...) y múltiples toallas por encima. Del susto de no saber porqué estaba durmiendo en algo que parecía un cubito de hielo gigante, me arranqué la camiseta de la cara y clavé el codo con todas mis fuerzas en la cosa blandita que tenía al lado... que resultó ser la niña de nombre comestible.
Fue un accidente porque yo siempre la despierto con amor, comprensión y ternura pero ese día mi codo se levantó emprendedor y quiso saber como sería ser un despertador.

Muchas horas después el aeropuerto ya era como nuestra casa, las señoras de la limpieza nos saludaban por nuestro nombre (no, pero casi) , los cámaras de tv que iban a grabar un reportaje sobre robos nos ponían de ejemplo como supervivientes.. (debido a la estrategia que habiamos utilizado a la hora de asegurar nuestras maletas y crearnos un fuerte) y yo estaba un poco como viendolo todo sin estar viviendolo.

Estaba claro que el universo me quería de vuelta a Inglaterra... me castigó con una sordera de varios días por desobediente.



Monday, August 11, 2014

El antihéroe no siempre es un villano y a veces vende sombreros.


Esta es la historia de la niña que se quemó (otra vez) en la playa... sí, esa niña soy yo.

Ya sabéis como va eso de quemarse... una nace con piel de princesa, se echa crema por un tubo porque no está interesada ni en ser morena, ni en que se le caiga la piel a tiras, pero da igual, porque se quema.
Por si mi vida fuera ya poco dramática, soy consciente de que necesito vivir a la sombra... pero mira, no. No estaba dispuesta a marginarme arrimada a un rinconcito de la pared mientras la gente reía al sol, total que me la jugué y perdí, claro.

Gané en diversión pero luego me vino la factura del sol en forma de mucho dolor, fiebre y paranoia..
Como me gusta empezar la historias por el final, así lo haré.. pero era necesario mencionar la parte de la quema.

Volvía al hogar con mucha pena en el cuerpo y una mochila de la altura de un niño de 9 años y el peso de uno de 6 que desayune bollería industrial, cargada en la espalda.
Ya nos conocemos la historia porque siempre ocurre así.. las piernas fallan, pierdes el equilibrio y vuelcas con la mochila.. pero está vez caí de lado.

El Hancock sin dientes de Ribadesella observó la escena y enseguida vino a rescatarme, consiguió ponerme derecha y luego, intentó arrancarme los brazos... La niña de nombre comestible decía que me dejara entre risas, una familia observaba el espectáculo..
El hombre retorcía mis brazos quemados con fuerza.. no había forma de soltarme de sus garras, estaba inmovilizada. Al fin, con ayuda del pensamiento de supervivencia que tengo y con la ayuda de nadie, logré zafarme de aquel dudoso héroe gritando muy fuerte la palabra mágica: DOLOR, como si fuera una sirena de ambulancia.

Mis brazos aun no se han recuperado y pesan como si fueran de otro.. escribo esto haciendo grande esfuerzos.

P.d. Los hombros luego me olían a bacon.

Wednesday, July 23, 2014

El castigo de volver


Como el cine me ha enseñado, uno puede empezar a contar las historias por donde le apetece.. así que empezaré la mía por el final.. 

Volvíamos a casa en autobús.. ¿De donde? Bueno... eso da igual, pero volvíamos.
Me dolían los oídos como si llevara una aguja de ganchillo atravesándome la cabeza, mi nariz era una fábrica de mocos con exceso de producción, la cabeza me pesaba como si fuera de otro y notaba mi cerebro expandirse intentando salir del cráneo.. mi única petición al universo era poder dormir y hacer que el viaje se pasara cortito. 

La cosa ya pintaba mal.. pero entonces vi el asiento del autobús... los problemas empezaron cuando no podía encontrar el reposabrazos. La niña de nombre comestible me ayudó y conseguimos encontrarlos, pero eran reposabrazos de juguete para brazos de bebé.. 
Más tarde me di cuenta de que, a pesar de ser una persona de estatura pequeña, el hueco entre asiento y asiento no era suficiente para mis piernas...

Pensé en echar el asiento para atrás pero tenía una persona sentada detrás y decidí aguantarme por su bien... claro que el mundo pocas veces es justo y la señora sentada delante de mí no pensó lo mismo. 
La corpulenta señora accionó la palanca del asiento, pero no un poco, no... hasta atrás. 
Derrepente tenía la cabeza de la señora en mi cara y el resto de su cuerpo encima de mis piernas.. ¿Porqué tanto castigo? 

Pensé como devolver a la señora a su asiento original... me aconsejaron el uso de la violencia pero me gusta ser más sutil. 
Me concentré y ocurrió el milagro... le di pena al universo y llamó a la señora por teléfono. Ésta se agachó a rebuscar entre su bolso mientras sonaba una bachata de politono y entonces vi una oportunidad de vencer.. mi rodilla entró en acción, suavecito suavecito empujó el asiento hacía delante... un poco, y otro poco.. y finalmente lo logramos. El asiento se encontraba en su posición recta y nunca más volvería a ser bajado. 
Mi rodilla y yo elaboramos un plan... ella se quedaría ejerciendo presión sobre el asiento y yo me haría la dormida. Funcionó. 
La señora corpulenta ejercía una fuerza de muchos kilojulios con el simple acto de estar sentada pero no volvió a accionar la palanca del mal. 

Lo feo vino después, cuando pisé el suelo de la estación y me di cuenta de que había vuelto a casa.

Thursday, July 10, 2014

El blanco es por las caras, el rojo por el tinto.


El verano empezó el 5 de julio. Mi amiwi de nombre comestible y yo, teníamos un viaje programado a la hora que ponen las calles. Nos encajamos en los asientos del tren como bichos bola y en un abrir y cerrar de ojos estábamos en Navarra..
La niña de ojos de mar fue a buscarnos a la estación en plan romántico y en el trayecto a su hogar, la palanca de cambios sufrió un accidente... se decapitó. Entre la risa y el miedo a la muerte, logré recolocar la cabeza de la palanca mientras la del pelo de oro se volvía loca y hacía todo tipo de números y letras con el coche..

Horas y sueños después, madrugábamos de nuevo para volver a viajar. Las ganas podían al sueño y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos rodeadas de gente vestida de blanco..  mucha gente. Se oyó un cohete y toda esa gente se volvió loca de encerrar porque empezaba la fiesta.. Este día aprendí a volar porque avanzaba sin tocar el suelo con los pies..
Descubrí que ser bajita es una desventaja en las multitudes porque no te escabulles entre las piernas de las personas, como yo pensaba, si no que te quedas antes sin aire y mueres.
Pero a mi me hicieron con cuello de cisne y pude sacar un poco la cabeza al mundo para dar bocanadas de aire y olores corporales... Una mujer se enamoró de mi pelo y me lo intentó quitar, pero ya le dije que no era posible y tiré de él como si aquello fueran las rebajas y yo una persona normal.

Después de un rato de demasiado calor humano, vimos la luz. Fuimos a montar campamento a un sitio lejano pero soleado y entonces los vimos.. susurraban nuestros nombres.. bailaban de lado a lado seduciendonos.. tomamos una decisión y la agrícultora especializada en garbanzos fue a elegir uno de aquellos globos de helio.
Creo que esta pequeña aventura explica, en parte, porque tengo la voz como si fuera la niña del exorcista.

Ratos después empezó a llover al ritmo de los tambores africanos y poseídas por el ritmo ragatanga dejamos que la lluvia nos calara hasta el dni, pero daba igual, eramos felices.
Al caer la noche, la niña de ojos de mar desapareció, dijo que volvería y la esperamos, y esperamos, y esperamos... pero no lo hizo.
En todo este tiempo que se olvidó de nuestra existencia, la vejiga empezó a adquirir protagonismo pidiendo, urgentemente, que se la vaciara. Mi fe en la humanidad hacía que siguiera pensando que la niña de ojos de mar volvería, eso me llevó a planear una estrategia: La del nombre comestible permanecería en el punto de encuentro al son de los tambores mientras yo buscaba un establecimiento en el que contentar a mi vejiga.

Una persona normal hubiera seguido una calle recta y elegido un bar al azar... yo no. ¿Qué más daba estar en una ciudad extraña? Ningún bar me gustaba.. mucha gente, muy oscuro, música de llorar... solo iba a visitar el w.c peeeeeero.
Empecé a meterme por callecitas, cada vez más callecitas... y así aparecí en los confines, tardando una eternidad como si fuera de las que se maquillan en el baño.
Finalmente encontramos a la niña de ojos de mar que se había escondido en una estación de buses con un vasco kamikaze.

Muchos acontecimientos después llegaba el día y la hora de reencuentro con la cama.. por lo que andamos hasta una estación muy muy lejana...
En el camino nos encontramos con un pariente de Don Limpio y amigos... era un hombre simpático que quería entrar en nuestra conversación de dos rombos porque le intrigaba pero era malo eligiendo caminos cortos y nos perdió de vista en un puente.
Un chico demasiado limpio y desorientado preguntaba cómo ir a las piscinas, la verdad es que no sabíamos donde estaban pero una cosa era clara: se llegaba andando. Claro que para qué quería él andar hasta unas piscinas que a saber dónde estaban teniendo un río al lado.. (la gente está loca)
Al llegar a la estación... sorpresa, no había trenes hasta el día del juicio final, así que andamos hacía atrás todo lo andando..hicimos uso práctico de los cursos de inglés del Magic English.. y finalmente llegamos al punto de partida: Los autobuses.

Llegamos a casa sin pies y como nuestra ropa era mágica, ahora era morada... pero no nos importaba y tampoco era suficiente..







Friday, June 20, 2014

Madurar es de frutas.


Hoy he ido con mi amiga de nombre comestible a dar vueltas por el centro de la ciudad. Literalmente es lo que hemos hecho, dar vueltas.
También hemos entrado a tiendas, pero bueno... yo es que nací con un defecto que me impide disfrutar del acto de ir de compras, es una cosa que me aburre como si al entrar en la puerta del comercio me saliera aparato reproductor masculino.

Miro la ropa, ahí, colocadita, en sus perchas... pero eso, la miro, no la veo. Entro en las tiendas como si me quemara el culo y salgo igual. A veces, muy pocas, algo me llama la atención.. ''bueno, no es tan feo'' me intento convencer... luego miro la etiqueta... ''bueno, es asequible'' y entonces me lo pruebo y odio la vida y arrugo la prenda como si tuviera ella la culpa de lo que a mi me gusta el chocolate... otras veces, después del ''no es tan feo'' viene el ''ESTE PRECIO POR ESTA MIERDA!?VAMOS ANDA'' y ya no miro más porque me siento estafada. Otras veces me enamoro profundamente de algo pero siempre es un robo a mano armada hecho con una de las capas del papel higiénico del papel de culo de la universidad... y renuncio porque soy pobre y prefiero comprarme un dvd e ir desnuda que al revés, así funciona mi cerebro.

En una de estas, entrabamos en una tienda y a medida que avanzaba por las transparencias fosforitas y los estampados feos con avaricia, escuchamos una conversación entre dos agentes de seguridad de la moda que hablaban de unas peligrosas ladronas de camiseta morada y gafas de sol... yo me preguntaba quien iba a querer robar algo de ahí, pero son cosas que pasan, más raro sería que alguien comprara.

Tras esta tienda entramos en una tienda de maquillajes. En este tipo de tiendas conservó mi órgano femenino, yo no sé que sucede... me ciegan los colores o me atonta el olor a pintauñas. Siempre salgo de la tienda con una pequeña obra de arte en la mano entre bases de maquillaje tono blanco ariel y pintalabios rojo demoño.
Pero algo había ocurrido que me distrajo de mi tarea... olía fuertecito en el recinto y yo se lo decía a la compañera de nombre comestible pero se conoce que se había dejado la nariz en casa. Al cambiar de pasillo lo vimos: Una pequeña artista moderna había hecho arte en el suelo.
Las dependientas estaban un poco mosqueadas... yo creo que les daba envidia el talento de la joven, que por cierto, había huído tras expresarse con ese destello de color de pintauñas rosa. (Vamos, que había vaciado el bote con furia de lado a lado de la tienda)
Las dependientas pusieron remedio echando un producto borra-artemoderno que olía más que fuertecito y tuvimos que huir.

Más tarde, habíamos quedado para cenar con nuestras amigas las maduras. Y eso hicimos, cenamos. Yo me pedí una sangría por hacerme la guay, en plan rebelde.. todas habían pedido cañas y yo quería destacar... y claro, me pasa por tonta. Yo, persona que odia las rodajas de frutitas que contaminan las bebidas que pido, había sido castigada por individualidad con una sangría LLENA de pielecitas de limón que acechaban para colarse por mi pajita y producirme arcadas. (Soy muy fina cuando quiero)

Por último quiero añadir que ser mujer no es fácil cuando te duelen los ovarios.





Tuesday, May 13, 2014

El peor martes 13 de la historia

Yo nunca he sido supersticiosa... nunca de los nuncas, pero hoy me estoy replanteando mis creencias..

Todo comenzó cuando al salir de la universidad contemplamos que el coche del vasco temerario estaba distinto... apagado, sin vida... Patxi, el enanito que vive en la guantera, trató de avisarnos... pero no quisimos darnos cuenta.
La rueda delantera derecha había fallecido y además, no teníamos herramientas. Era triste, sobre todo porque hacía mucho frío para estar en mayo y sobre todo porque la niña de ojos de mar y servidora, nos negamos a aceptar este frío licor del polo y sacar de nuevo los abrigos...

Llegamos a casa y todo parecía estar en orden, hasta que ocurrió, los botes de especias decidieron suicidarse, pero en plan secta... todos a la vez... y añadiré que esta vez no cayeron encima de mí, aunque este año ya se han quitado la vida tres botes de cristal a mi cuidado...

El día olía a fin del mundo y teníamos clase por la tarde... asumimos el riesgo y fuimos.. pero entonces algo ocurrió, algo terrible que me marcaría para siempre... mi encía estaba embarazada y daría a luz una muela, pero no una muela cualquiera... una del juicio.
La verdad es que mis dientes siempre han sido un poco perezosos... un poco de decir: Queremos que seas distinta a los demás, queremos que seas una forever young y conserves los dientes de leche hasta los 30...
Pero mi dentista dijo: No, 50 euros.  Y así fue como a una edad muy tardía obligó a mis dientes de leche a abandonar el paraíso de mi boca.
Pero se olvidó de las muelas del juicio... me dijo: existen, están ahí, en alguna parte de tu encía... ya hablaremos de ellas; Pero no lo hicimos, y ahora no tengo tiempo para tener problemas molares.
Pensé que este día nunca llegaría, me puse dramática y busqué en google sobre ellas... como sospechaba venían con retraso e iban a dar a mi encía un alumbramiento complicado... Al principio no sabía que estaba ocurriendo, pero luego se me puso el papete como el de un hamster cuando come y empecé a hablar como cuando se me cayeron los paletos.... esto es el juicio?

Es como la primera vez que te baja la regla, solo que nunca han ido al instituto a hablarte sobre muelas del juicio... o han hecho un anuncio con Amaia Salamanca acerca de cómo salen, por lo que estoy muy desinformada con el tema.

Todo el mundo me ha dado remedios, toma tal, toma cual... ponte un hielo en la cara. Yo confiaré en el poder curativo de mi saliva, hasta ahora siempre ha funcionado, mis babas son como las lágrimas de un fénix, esto es así...
Este día está siendo un drama... no puedo abrir la boca porque siento al demoño de los dientes pinchando la encía y a mí me gusta mucho hablar, y para hablar hay que abrir la boca...

Podría seguir contando desgracias porque han ocurrido más, una bombilla se ha suicidado en la cocina según tengo entendido pero no puedo aportar un testimonio claro... la cocina es un lugar peligroso que huele a muerte y quemaduras de aceite...

Por si esto no es suficiente, esta noche tengo una cita a la que no me apetece acudir... se llama Mankiw y me habla de cosas que no entiendo como costes marginales, ingresos totales y curvas que se cruzan y hacen puntos de equilibrio... me dan ganas de llorar cuando estoy con él sobre todo porque hoy me he dado cuenta de que tienes carencias... concretamente un tema entero que se ha perdido, el universo sabe donde.

Oigo a mis compañeros, el vasco temerario y el ficus con bata, esnifan Utabon... tengo miedo de que pierdan la vida en algún momento del rodaje de su anuncio... iré a ver.

Thursday, May 8, 2014

Las cosas son más bonitas cuando uno las hace porque quiere.


El otro día bajando escaleras, la Señorita Barcos y yo encontramos una sorpresa al final... era una familia con papeles en la mano, papeles que repartían... 
Yo soy muy de hacerme la loca cuando me dan un papel porque si llegan a dármelos luego los acumulo como si fueran importantes, un tipo nuevo de diógenes... 
Total que hacia nosotras acudieron el papá y la nena con una gran sonrisa en la cara y un papel en la mano.. no habíamos tocado el suelo aun y ya teníamos el papel. Nos empezó a explicar que teníamos que donar médula ósea...y yo, que soy un poco estúpida, pues le pregunté por el proceso.. A mí ya me había convencido y le dije que lo haría, pero debo tener cara de mentira porque no me creía y me lo volvió a explicar... Yo no sabía cómo decirle que cuando pudiera iría pero que dejará de decirme que se estaban muriendo niños por mi culpa, estuve a puntito de sacarme el brazo y decirle: Ala, pues pincha! 

Llegué a clase un poco sintiéndome mala persona, pero bueno, se me pasará cuando vaya a donar... ¡Salvaré yo el mundo por vosotras, amigas de peso pluma no aptas para la donación! 

Si el hombre de los papeles conociera mi historia del otro día con el horno no hubiera dudado de mi buena fé... ocurrió el sábado, teníamos hambre e improvisamos un pizza de masa caducada y cosas por encima, era una pizza muy de pobres, como mirarse en un espejo... 
Lo malo de tener mucho hambre, es que se quiere sacar la pizza del horno cuanto antes... y en cuanto estuvo hecha, la opinión del estómago fue más fuerte que el sentido común... no había tiempo para coger un trapo, había que sacarla! 
Y así fue... pensé: Si lo hago rapidito, no me quemaré... y hasta ahí todo iba bien, hice pinza con los dedos y desplazé la bandeja de rejilla... pero hubo algo con lo que no conté, el universo y su odio a mi persona.

Mi cuerpo, al ver que milagrosamente había logrado mi objetivo sin quemarme, obligome a meter la mano de nuevo en el horno y marcarme el nudillo con la rejilla ardiente.. Así es como funciono.
El dolor del nudillo se me pasó cuando probé la pizza pobre, que entonces me quemé la lengua.
Is a wonderful, wonderful life. 



Friday, April 25, 2014

Las arañas están hechas de infierno.


Hoy he estado a punto de morir varias veces... pero esta última ha sido la peor.

Salía yo de apañarme las cejas con una profunda concentración cuando entonces la vi, quieta en la pared de enfrente... Mis ojos se clavaron en sus patas y mi cuerpo dejó de responder... ¿Qué hago? Tenía que enfrentarme a ella, mis 4 patas contra sus 8 patas... claramente yo era la que estaba en desventaja..

No podía acudir a nadie porque estaba muy sola, así que me armé de valor y pegadita a la pared contraria como si tuviera un precipicio debajo, conseguí llegar a otra habitación... empecé a buscar ¿Qué me sirve como arma? Tenía que ser algo suficientemente largo como para asesinar a una distancia prudencial... mi cabeza había elaborado un rápido esquema con todas las tragedias que podían ocurrir según mis actuaciones...  Aquel ser podría huir rápidamente hacia el suelo y entonces yo tendría que buscar un sitio para subirme y quedarme a vivir allí para siempre vigilando el suelo hasta volverme loca, o podría huir hacia arriba y entonces yo tendría que suicidarme porque viviría con el temor de que saltara a mi cabeza... o podría saltar hacia mi y entonces moriría de ataque al corazón...

Necesitaba ayuda, aunque fuera telefónica... contacté con el señor del vino pero estaba ocupado viajando, así que acudí a una persona muy valiente que mata bichos a sangre fría, la señorita Barcos.
Propuso pisar a aquel ser pero yo siempre voy descalza y esa opción no era posible... de hecho iba de puntillas porque el suelo, la verdad, está por barrer y me estaba dando bastante asquete... pero las zapatillas y yo no somos compatibles.
No se nos ocurría nada.

Volví al cuarto de baño, otra vez face to face con el arácnido... solo se me ocurría intoxicarlo con desodorante pero no funcionó... se hizo una bola y luego parecía una araña dopada, venga para arriba, venga para abajo... en cuanto parpadeaba la perdía de vista y eso me hacía sentir mucho miedo.
Me plantee asesinarla con la escobilla del wc, mi desesperación crecía... sabía que la solución estaba en la esquina del pasillo... no sabía muy bien si en la escoba o en la fregona, pero ahí... El problema era el acceso a esa esquina, para llegar tenía que pasar muy cerca de lo que me atormentaba..

Tras muchos saltos y grititos agudos, decidí mover ficha... dejarla con vida no era un opción. Puse el manos libres y dejé a la señorita Barcos escuchando... elegí fregona. Estaba seca, de hecho estaba totalmente tiesa... perfecto, con la escoba corría el peligro de no ejercer la suficiente presión en el cuerpo del bicho y que saliera ilesa... no podía cometer errores.
Tras unos minutos con la fregona en guardia y calculando distancias... lo hice. Apreté el mocho contra la pared y cuando tenía visualizado un sitio al que subirme por si seguía viva, solté.
No estaba en la pared, no estaba en el suelo... y no quería inspeccionar la fregona, así que para no correr riesgos, ahogué el mocho en lejía.

Ha sido media hora de batalla muy dura, pensé que no saldría de ella... notaba las manos invisibles del demonio ahogándome. Aun me tiembla el cuerpo..

Tuesday, April 8, 2014

Encontrar a Wally era más fácil


Hay gente que parece que te quiere alquilar su piso, pero no, en realidad no quieren... es como si supieran que tienen que hacerlo porque moralmente tener un piso muerto de risa debe ser pecado... pero una fuerza interna no les permite hacerlo bien.

Primero están los de las fotos... 
Los hay que le dan al botón y lo que salga... la bombilla? Pues la bombilla. La bombilla describe a la perfección el piso ¿Para qué más? Mira, mira! Este tiene bombilla! Vamos a alquilarlo! 

Otros tienen una habitación favorita... lo que más les gusta en el mundo es sacar fotos a esa habitación, si hace falta te envían 40 fotos más, las que quieras... pero de ESA habitación, que es la esencia de la casa. Plano detalle de la pata de la cama, plano detalle de la visagra de la puerta... pero cuidado, sin salir de ese cuarto.

Están también los que creen que debes conocerlos a ellos antes que al piso y por eso te mandan un selfie en el espejo. 

Luego están los decoradores...
Algunos lo tienen sin amueblar, pero la tarde antes se pasan por el cementerio, piden un poco de arte fúnebre que les haya sobrado y te hacen unos adornos para el piso. 
Otros se van metiendo en las iglesias a robar vírgenes para ponértelas encima de la cama y cuanto más grande mejor. 
Les hay que prefieren pintar los botes de cacao en polvo con rotulador plateado y consiguen que parezca el continente de las cenizas de algún difunto suyo, esto lo se porque en los días que viví con un flamenco palentino vi muchos botes de esos. (La casera era muy aficionada al rotulador plateado, no pintaba solo botes)

Están también los que te enseñan el piso con las sillas de terraza de bar a modo de sofá, y te intentan convencer de que es el lugar más cómodo donde tu culo puede descansar viendo la tele. 

Otros se dedican a colocar espejos en rincones estratégico para que mueras, bien de un infarto al verte o de una leche al no verte... estos suelen ser los mismo que colocan payasos tristes por las estanterías, tienen miedo al vacío y lo llenan con payasos. Payasos en espejos a veces, depende. 

También están los que te dicen: pero la colcha te la dejo niña! Una colcha de cama hermosa, con pelotillas, de un color que está entre negro y comido... una fusión. Una colcha de esas de tacto del que resbala, con encajes satánicos... de esas en las que nacieron 5 generaciones de la familia del casero.
Suelen ser los mismos que te dan una cortinilla de la ducha con vida propia. 

Del dinero ya no hablamos, que está feo.

Como briconsejo a quien quiera alquilar un piso... son mejor los muebles sosos que los muebles barrocos. Y por favor, madera oscura no, que deprime. 


Monday, April 7, 2014

Los lunes al sol..


Hoy era un día de esos que tienes que aprovechar en la calle... porque aprovecharlo hubiera sido ponerme definitivamente con el ejercicio de publicidad, pero mira... no.
Esperé a que los rayos asesinos del sol se marcharan, enganché la cámara y dije... Ala, por aquí.

Era un camino nuevo, feo al principio... luego empecé a ver casitas y un poco de marginalidad y me pregunté: ¿Donde voy? Pues recto.
Impactaron en mis retinas unas casonas monstruosas de gente millonaria y entonces mi cerebro quedó confuso... en ese rincón de Burgos se encontraban todas las clases sociales concentradas, como el zumo.
Empecé a ver vida, niños correteando por los parques... ahí fue cuando me di cuenta de que estaba en un sitio muy raro porque en el centro de Burgos no conseguí ver a nadie feliz todavía, aunque a lo mejor era porque nunca antes había salido el sol.

No sabía donde estaba y no encontraba nada decente a lo que sacar una foto, pero seguí caminando abandonando la recta para meterme por callejitas... porque a mi eso de perderme por un pueblo rarer burgalés sin batería en el móvil pues no me daba miedo.
A todo esto, debía yo de llevar un moquete haciendo puenting o la palabra 'forastera' en la frente porque se me quedaban mirando todos los habitantes de ese pueblo, sin excepción... incluso oí a una niña preguntarle a su madre: ¿Qué es eso? , cuando pasé por delante de su jardín.
Un hombre de gorra roja, regalo promocional de sobaos Martínez seguramente, me miró intensamente... tan intensamente que se paró en medio de la calle... y claro, cambié mi ruta por miedo a ser amada sin consentimiento, porque yo en sudadera y sin peinar soy muy sexy.

Salí de ese pueblo de miradas como cuchillos y acabé en un puente conocido, me tranquilizó ver mujeres jóvenes y perros. Pero ocurrió de nuevo, las mujeres se fueron y un anciano, esta vez de gafas de lupa, se paró a observarme... me toqué la nariz y no, no tenía ningún moquete.
Huí hacia una señora que ayudaba a su hija a hacer pis y cuando vi cerca la ciudad, escapé a paso ligero.
Llegué a un sitio abandonado donde seguramente se fabriquen y consuman drogas, y se oían ruidos raros, como de hombretón descuartizando a mujercita con la radial... el temor a que mi cámara sufriera daños, me hizo descartar la idea de meterme yo sola en naves abandonadas pero mis pies andaban rodeando el recinto... mi cerebro decía: venga, para, vuelve a casa... pero mis pies seguían hacia delante.

Lo que encontré... nada. Pero estaba yo ya volviendo a casa en paz conmigo misma, viendo como en el suelo había restos de amor seguro adolescente.. cuando pasaron mis amigos agentes de policía.
Se pararon porque yo con sudadera, sin peinar y cámara en mano, además de sexy parezco muy peligrosa, una femme fatale vaya...
HOLA. Me dijo el que conducía... así, de sopetón. Y contesté lo mismo.
¿Estás buscando algo? contestó... Yo aquí ya no sabía que decir porque no sé que pensarían de mí, les iba a decir que setas pero se me ocurrió contar la verdad.... ''No, estoy haciendo fotos'' y les enseñé la cámara en plan...¿Veis? Con esto se hacen fotos...
¿Eres de la prensa? formuló el agente... Yo aquí ya tenía miedo porque no sé, que iba a hacer una señora de la prensa en medio de un prado verde... y claro, dije que no... el otro hombre contestó por mí: ¿Estás haciendo un trabajo? Y contesté que si porque esa conversación ya me estaba poniendo nerviosa, sentía que me iban a llevar presa, no sé... era más fácil también decir que si a explicar que era una persona normal que había salido a dar un paseo y hacer fotos, porque sí, por placer.

Se fueron... y cuando ya estaba decidida a ir a casa, el señor de la gorra de sobaos Martínez paso en su vehículo bicicleta, aunque esta vez pasé desapercibida.

Una vez en el puente y no conforme con la productividad de mi tarde, decidí sacar una última foto... la más peligrosa, incluso más que haberme metido en aquel pueblo de raros...
Era una araña, enorme, gorda, fea... sobre su tela de araña, claro. Me acerqué todo lo que mi cuerpo me dejaba, que no era mucho... y lo intenté, juro que lo intenté... pero entonces ella se movió, yo me asusté mucho muchísimo y abandoné la tarea.
Por lo visto, me gusta aprovechar las tardes de calor para pasar miedo.

Friday, April 4, 2014

Conversaciones con el 2005


Hay señoras a las que, mientras hacen la lavadora, las visita una moderna para hablarles de lejía... pues hoy yo me he reaparecido a mí misma en forma de recuerdos dentro de un cd.

¿Porqué guardaba toda la mierder habida y por haber en cd's? Pues no sé, puede que en un pasado que yo no recuerde, se le apareciera mi ''yo'' actual a mi ''yo'' pasada y le dijera: guárdalo todo.
Y me lo he tomado en serio, porque sigo teniendo revistas de adolescente por ahí en mi cuarto... de cuando S-club7 estuvo de moda (hecho significativo ya que estuvieron de moda entre uno y dos días)

El caso es que el universo ha querido que hoy buscara esos cd's de diogenes y todo ha cobrado sentido... ¿Qué contenían? Para empezar, un montón de selfies que nunca han visto la luz del sol ni han pisado tuenti... unas fotos mucho más intimas que las de los famosos desnudos, unas fotos en las que creía que salir con cara de estatua romana era buena idea.
Esas autofotos (que era como se llamaban antes de ser una cosa de moda) tenían una razón de ser... están ahí para enseñarme que por fea o falsa que sea mi sonrisa actual, siempre será mejor que esa cara de estatua de cera que ponía, incluso los morritos de pato son mejor que esa cara de fallecida maquillada, para que os hagáis una idea.
Mis fotos a partir de ahí están patrocinadas por mis pinzas de depilar porque, a ver... yo tampoco he sido una persona de tener unas cejas donde podía vivir una familia de yanomamis, o con las que podrías hacerte un abrigo.. tenía unas cejas normales, con sus pelitos por aquí y sus pelitos por allá, como los pajaritos de MªJesús. Luego dejé de tener cejas, porque me emocionaba con las pinzas y me hacía un Alaska.. y esas cejas extremas están ahí en esas fotos para recordarme que ni tanto ni tan calvo.

Otra estupidez que guardaba eran algunas conversaciones del messenger... ¡del messenger señores!
Y el messenger molaba, claro que sí... eran tiempos mejores, tiempos en los que el móvil no era un órgano vital y el ordenador estaba ahí para un ratito.
Y claro... ¿para qué guardaba yo mis conversaciones de quinceañera? Pues porque el cerebro es muy traidor y se acuerda de lo que quiere... y tu te crees que tenías una adolescencia preciosa llena de amor y amistad hasta que lees las conversaciones de tu vida y mira, no.

Y ahora entiendo porqué he luchado tantos años con mi madre por conservar mierders.












Monday, March 17, 2014

Tragedia de San Patricio.


¿Donde está mi olla de oro? Hoy ha ocurrido algo...
Mi pequeño coche, blanco y puro, ha perdido la virginidad.
Así es... yo acababa de regalarle 10 euros de gasolina, porque le quiero y quiero que me lleve a muchos sitios (Aunque con 10 euros poco vamos a hacer, pero una tiene el dinero que tiene...) y aunque está malito y ya no me da mucha música... (debe ser que lo nuevo de The pretty reckless no le ha gustado mucho..) pues le sigo queriendo y tratando con amor.

Observaba a ambos lados de la carretera para cruzar con precaución, llevaba de copiloto a la niña de ojos de mar y de pasajero infantil a ficus sesé... y ocurrió. PUM. Nos convertimos en chocapic...
Íbamos a clase porque somos aplicados, pero tras lo ocurrido abortamos misión.

Bajé del coche con el corazón en un puño y las llaves del coche en otro... y allí estaba. El culo de mi coche había sido violado, sin cuidado alguno, le habían robado la pureza en forma de faro roto y el guardabarros había adoptado la pose del sauce llorón..
Entonces le vi, la persona culpable vestía uniforme azul y de su boca salió un: Oops, I did it again. (Creo que así le salió una canción a Britney Spears... a mi un blog, bueno.) bueno en realidad dijo: Vaya, no he mirado.

Y yo pensaba: Dios mio, qué voy a hacer, soy pobre y no tengo días para llevar el coche al taller porque soy una mujer ocupada en estudiar economía, que ya ves tú, para qué... y aquí mi cabeza empezó a relacionar pensamientos sin sentido alguno.

Uno de los agentes, porque efectivamente, fue la policía la que nos porculizó... pues nos hacía preguntas para matar el tiempo (era lo siguiente por matar después de mi faro) y yo con una sonrisa que salía de que tenía la cabeza pensando en vídeos de gatitos, respondía.
Pidiome todos los papelajos que tenía en la guantera y los miró con detalle: Vaya, todo bien eh, seguro pagado... Y yo aqui pensaba: POR SUPUESTO, ARREGLAD MI FARO. Pero sonreía.

Y me dieron un papelito, como cuando te dan una postal de ¡Feliz cumpleaños! y a seguir felices. Y luego la historia ya es muy aburrida.

Diría que estamos todos bien y mentiría. Mi coche no lo está. Solo a los pobres se nos rompen las cosas...


Sunday, March 9, 2014

¿Donde vas Caperucita?

Previously on AMC'S ¿Where do you go little red riding hood? ... (Leer blog anterior)

Cap II. Somos conejitas, pero de duracell.

Las pilas no se nos agotaban... ¿Qué hacemos ahora? Las 5 de la tarde y ya habíamos vuelto a Burgos... Pues nos vamos al Patillas, una cerveza y para casa a descansar. Mentira otra vez.
El bar nos atrapó.

La hippie del Bierzo, que es graciosa también, jugó a llenar de espuma las cervezas y mi dedo gordito reaccionó tapando la boquilla. Ocurrió que se produjo un geyser de cerveza y el camarero se enfadó un poquito. No sé, fue un Remedios Cervantes sin lógica que mi cuerpo hizo sin preguntarme.

Entre tanta cerveza se nos llenó la vejiga, y puede parecer que no es un dato importante... pero lo es. Lo es cuando se te ha llenado muchísimo y la asturiana campestre se imagina que hay personas dentro del baño cuando no las hay. Y claro, tu esperas y esperas y esperas... a que nadie salga.
A lo tonto se nos pasaron 4 horas y nos supieron a poco... ¿Qué hacemos? ¿A casa a descansar? Pues tampoco... Venga, vamos al karaoke.
Y allí estábamos, dando lo mejor de nosotras... regalando dolor de oídos. Se nos acabaron la canciones y para que no se acabara el día la residencia de curas más chachi de la comarca nos pidió que llevaramos un poco de sal y glamour

Sábado. Las chicas monísimas con sus zapatos y sus vestidos... y nosotras, con las botas llenas de barro y perfume de monte (que es mejor que algunas colonias).

Lo que iba a ser un día de purificación campestre terminó donde tenía que terminar... porque la cabra tira al monte y nosotras a los bares. Es la magia de las Spice Girls en el cassette y los caminos sin señalizar.

FIN.

¿Donde vas Caperucita?

Cap. I. Lo importante no es llegar, si no el camino en sí. O eso decían.

Ayer nos sentíamos mujeres de campo. Queríamos andar, pero no andar de dar un paseo de señoras... andar de verdad así que le pedí al señor que me dio la vida que me mandara por correo una ruta bonita de andar por el monte.
Yo creo que abrió el libro de rutas por una página al azar y señalo una con los ojos cerrados, porque bonita, lo que se dice bonita... pues no.

Era sábado y madrugamos, porque si, por placer... y llegamos en coche al fantasmagórico pueblo de población un anciano, que era donde empezaba la ruta.
Empezamos muy bien porque no sabíamos por que camino era (señalización cero...) Y claro, apareció el lobo de turno en furgoneta para indicarnos el susodicho camino... la ruta, que supuestamente en su totalidad era de 2 horas y media, convirtiose en 6 horas... y yo quiero echarle la culpa al señor, porque nosotras a buen ritmo ibamos...

Allí estábamos en pleno monte, siguiendo caminos de forma intuitiva, hasta que llegamos a un punto en el que había cuatro senderos y un letrero, tan claro como el resto del camino... Tiramos para delante, hasta que vimos que todo aquello era bosque virgen y ya no había camino... regresamos al punto confuso y elegimos otro camino. Parecía el bueno..

Como el interés paisajistico era nulo, nos entreteníamos buscando un palo que nos sirviera de cachava, pero ni eso iba a darnos la ruta.
Aparecimos en una carretera pero teníamos que llegar a otro pueblo, o eso decía la teoría... encendimos el GPS porque somos de campo, pero también modernas... y nos mandó carretera abajo.
Empezamos a bajar y veíamos que había dos casas y el resto campo amarillo... ¿Dos casas se considera pueblo? No sabíamos pero no creíamos.
Decidimos retroceder y meternos por un caminejo del bosque, empezó a parecernos interesante porque había charcos y era un elemento nuevo en nuestra aventura. Pero el camino, como todo en la vida, terminó.
Yo me negaba a volver atrás sobre mis pasos así que intenté convencer al resto de que atravesar un campo en forma de duna desértica era lo mejor que podíamos hacer para volver al punto de donde veníamos (el pueblo no pueblo de dos casas).

Descendimos todas sin problemas, y llegamos a la carretera atravesando plantas de la muerte... pero la niña de ojos de mar pensó que las zarzas eran sus amigas y en el momento antes de pisar carretera, se lanzó a darles un abrazo. Se quedó ahí, presa de su amor... hasta que alguien la desenganchó. Ella no paraba de decir que el rosal la había hecho daño como si estuviéramos dentro de una canción de Mecano y nosotras no parábamos de decirla que era una zarza y no un rosal.

Ella estaba convencida de que iba a morir por culpa del zarzarosal, pero como sabe primeros auxilios, se colocó una tirita de dibujos y continuó el camino sin problemas.
Nos dimos cuenta de que no íbamos a ninguna parte y recurrimos al gps de nuevo, que, si antes nos había mandado por ese camino... ahora decía que para arriba.  Añadiré para no alargarme, que cuando estabamos arriba nos volvió a mandar para abajo, pero lo apagamos.

Encontramos vida, concretamente una familia completa metida a presión en un coche pequeño que nos indicó que el pueblo estaba a ''10 minutos'' y por supuesto era mentira.

Llegamos. Comimos. Un chico de entre 0 y 12 años nos echó de la plaza porque tenía que dar marcha atrás. Hubo pérdidas. Encontramos un bar. Descansamos en la hierba.

Después de descansar las que descansaron... es decir, la hippie del Bierzo haciendo yoga y la cocos durmientes... Pues arrastre a las otras a unas cuevas infestadas de arañas y bichos. Pues porque soy así, muy de meterme donde no me llaman y de sufrir a lo tonto enfrentándome a mis fobias.
Encontramos el Santo Grial y luego volvimos a casa. Esta vez por el camino correcto. Camino feo como pocos, al lado de la autovía.

CONTINUARÁ.


Friday, March 7, 2014

Mis adorables vecinos o eso es lo que pienso yo


A veces no sé si vivo en un piso de estudiantes o en la casa de Gran Hermano...

Nuestro bloque es maravilloso, el paraíso de la cordialidad...  Los vecinos se desviven por nosotros... envían a la policía para ver si hemos muerto, controlan nuestros horarios de entrada y salida, ponen nuestros nombres a sus gatos y se enfadan si nos reímos mucho porque podríamos morir ahogados ... puro amor de vecindario.

Hoy, cuando llegaba a casa tras una dura jornada de hacer cosas de estudiante, he interactuado con un vecino. Normalmente suelo llevar pintas de indigente de cajero, pero hoy no... Hoy llevaba un moño abuelíl, con sus tirabuzoncillos y todo, y una ropa tan normal que mi madre se habría emocionado de verme.
Iba yo con mil cosas en las manos (500 cosas en cada una) e intentaba hacer el truco de magia de abrir la puerta sin que se me cayera nada... y entonces le ví, un maravilloso vecino de pelo pobre revisaba su correo.
Apareció un sentimiento nuevo en mi... como de creer en la humanidad de las personas... le miré, me miró.

Yo daba la misma pena que un cachorrito de la tienda de animales del carrefour y él me estaba mirando, fue entonces cuando lo hizo... se dio la vuelta y se metió en el ascensor. Con una indignación facial muy evidente, abrí la puerta y subí las escaleras... y allí estaba, en mi rellano. Gruñó y no le entendí, pero creo que dijo algo como: ''Lo hice por tu bien, sabía que serías capaz de entrar sin ayuda y estoy orgulloso de ti, solo quería que te esforzaras''

Sunday, March 2, 2014

Ya lo dijeron las Spice: Mama I love you, Mama I care.


Tengo una pregunta para aquellas que son madres... ¿Cuando das a luz, se te desprende algo del oído junto con la placenta y el bebé?

Sí, sí... no tienen nada que ver la vagina y el oído... pero igual del esfuerzo, no sé.

Cuando me nacieron, además del GPS debajo del brazo, debí tirar de alguna cosa por ahí dentro que me quedé con membranas del oído de mi madre...
Lo digo porque mi madre, es de esas...
Esas mujeres a las que tienes que decir que dejen de echar comida antes de que empiecen a echarla... porque la llega el ¡PARA! con un retardo de 7 cucharadas y media... Soperas, cuidao.

Es de esas que entran en tu habitación y tu intentas echarla antes de que pase la frontera de la puerta... pero no lo oye, entra... y tu dices: No quiero que me subas la persiana, ni que me la bajes... pero entra y lo hace.

Es de esas que, si se te hubiera caído la estantería encima y estuvieras atrapada a punto de morir... jamás oiría tus gritos, pero que si estás tranquilamente mirando gatitos en internet, abrirá la puerta de sopetón para ver si la has llamado.

Es de esas que comparten televisión con el vecino, porque ponen el volumen para que él también pueda seguir el programa... pero que si dices que está muy alto, echan la culpa al mando.

Es de esas que se enfadan porque no te han oído y te dicen que hablas muy bajito, y de las que se enfadan también cuando las das folletos de sonotones...


Algo debéis saber... una madre JAMÁS admitirá que se está quedando sorda. Si ella no oye bien, es culpa de todo lo que la rodea.

Saturday, March 1, 2014

Yo he venido aquí a hablar de mi día


Una de las cosas más bonitas que puede tener una chica en su vida... es una bicicleta.

La relación que tengo yo con mi bici es hermosa, es un amor puro... Me ha tirado al suelo alguna vez, sí. Me ha clavado el pedal en la espinilla... también, pero pasan los años y ahí sigue conmigo, dispuesta a llevarme a sitios gratis, con la cadena en su sitio y los frenos a punto... y por eso la quiero.

El otro día fui a buscarla a la farola habitual al salir de la biblioteca, la desencadené con amor y comprobé que la rueda delantera estaba flojilla de aire... flojilla!? La niña de cabellos de oro y ojos de mar, que tenía su bici encadenada a la mía, empezó a vocear que sus ruedas no tenían aire... y oh, sorpresa... mis ruedas tampoco.
En vez de indignarme como siempre, reaccioné con la serenidad de una persona madura (debió de poseerme un espíritu del bien) y fuimos a la gasolina a hinchar las ruedas. Mi bici resucitó, pero la bici de la pequeña histérica tenía un pitorrito hipster que no podía hincharse con el pitorro convencional de gasolinera... por respeto a su bici fui caminando con la mía de la mano, hasta que al llegar al hogar, padre planta sacó su bomba de aire y sacó del coma a la otra.

Tras este drama y ataque gratuito, estuvimos elaborando una lista de sospechosos... incluso interrogamos a dos... pero no llegamos a ninguna conclusión, eso si, el caso no está cerrado y desde aquí juramos vendetta.

Ahora que mi bici está recuperada, pensé que podría dormir tranquila... volví a mi ciudad natal, donde se duerme sin despertador y la cama está bien hecha, pero el universo no quería dejarme tranquila y me dio una noche de hermosas pesadillas que dan para libro y/o saga de terror.

La primera emocionante aventura de mi noche, fue colarme en una mansión de millones de metros cuadrados que estaba un poco cochambrosa pero sobrevivía al paso del tiempo... allí había murciélagos de tamaño considerable que estaban muy enamorados de mi pelo y saltaban sobre mí cabeza ( Esto en realidad lo guardaba mi subconsciente de un trauma real investigando hospitales de tuberculosos con mis amigos los aventureros)
El caso es que en ese palacete vivía una especie de Luis XVI con su peluca y todo, que empezó a llamarme con una voz de las cavernas desde una de las habitaciones... y claro, yo me asusté un poco y salí pitando del lugar, que derrepente se llenaba de gentes estiradas con la cara de porcelana..
Luego en la calle me ayudaba una señora que tenía el síndrome de tourette pero en la cara, esto es, que de vez en cuando se le ponía cara de asesina psicópata y me intentaba matar.. pero yo seguía a su lado e intentaba grabarle un vídeo cuando le pasaba eso...  porque debo ser idiota y querer morir o algo así.

Esta aventura acabó derrepente y acabé en la warner, mucho más escalofriante... era feliz y entraba en el parque... pero no podía salir de la zona de restaurantes y todo se convirtió en un infierno colorido... yo seguía el mapa para ir a la casa de Piolin pero reaparecía en la zona de restaurantes.
Tengo un cerebro perturbado y caprichoso, que le voy a hacer...

Hoy me pregunto que nuevas aventuras me deparará el universo cuando ponga mi cerebro a reposar...

Para terminar el día, me voy a la cama sabiendo que mis padres no me quieren... porque ambos se han ido a la cama sin avisar y me han dejado viendo la teletienda.

Monday, February 24, 2014

Una amerindia en Madrid

Algunos nacen con un pan debajo del brazo... yo nací con un mapa... de carreteras, del tesoro, del metro.. no sé, un mapa.

Me levanté una mañana de viernes y como si Dora la exploradora fuese, preparé una mochila y cogí un tren a Madrid.. la aventura empezó cuando me tocó un vagón de ricos.
Lo miré, me aseguré, froté mis ojos.. si, era mi billete, estaba en el sitio correcto... pero ¿cómo? Los asientos eran de cuero, las paredes de madera y el suelo de moqueta... ¡Moqueta!
Me sentía como un polluelo recién salido del cascarón mirándolo todo y sin entender la vida... pero feliz.

Metros y siglos después, llegué a mi destino... porque parece que no, que voy a lo loco, pero no, tenía un destino como Bustamante y Alex...
Recogí a mi compañero de viaje, que era de los que nacen con un pan y que si le hubieran abandonado de pequeño en la puerta de un supermercado se hubiera perdido encontrando la propia puerta...y nos fuimos a otro sitio porque claro, al andar se llega a sitios...
Cuando llegamos al sitio al que teníamos que llegar, él hizo de cuadro y el resultado fue una obrita de arte en su pecho, vamos, que le hicieron un tatuaje y yo lo grabé todo con precisión y pulso... y como no respiro y me pongo tensa para obtener unos planos bonitos... pues yo me llevé un dolor de riñones de regalo y un complejo de columna corintia.

Más tarde nos alimentamos, yo decidí ser antisocial y pedir mi comida en la maquinita (Esto está muy feo porque contribuyo a reemplazar a personas por máquinas y el contacto humano es muy bonito, pero..) total, que aquello era muy extraño y con pasar la tarjeta ya pagabas... ni pin, ni firma, ni ná de ná... y se me ocurrieron muchas cosas malignas con tarjetas ajenas... pero no.
Luego pasó que casi me voy sin pagar del fnac porque me dio un azote de calor cerebral y estaba desorientada de la vida... pero nada, pitó el cacharro anticacos, pasé vergüenza y pagué como si tuviera dinero.

Tras muchos metros y muchos pasos arriba y abajo, tocaba volver a casa... no sin antes poner cara de persona de país eslavo para llamar la atención de una mujer en el metro... soy así, me gusta llamar la atención y seducír ancianos, sobre todo con mi bufanda de tres vueltas... Pero no, no soy eslava, ni geisha... soy bisnieta de la hija de Pocahontas y John Smith, de ahí una cara tan rara... ''exótica'' como dice mi madre cuando quiere maquillar un ''fea''.

Abandoné a mi compañero a su suerte tras todas las aventuras... le dejé en la puerta del autobús con un profundo temor a que se desorientara y no pudiera volver a casa, pero nuestros caminos tenían que separarse porque yo necesitaba una madre que me diera dulces en compensación al cansancio.

Un bonito funcionario me hizo creer que jamás volvería a casa porque su sistema había colapsado y quedaban 5 minutos para el tren... yo ya estaba pensando un lugar estratégico de la estación donde echarme a dormir sin que me robaran los zapatos, pero el universo quiso que durmiera calentito y conseguí mi billete como una campeona..


Ya no me salen los moquetes negros, se nota que he vuelto de Madrid..






Monday, January 27, 2014

Madurar es de frutas


Está claro que todo se pega menos la hermosura... y los problemas que tiene el señor de la boina y la bota de vino difunta con las máquinas que dan billetes de autobús, han pasado a mí. (Es bonito cuando los hombres de la ventanilla están entretenidos sacándose los moquetes y te mandan a la máquina a por el billete, te permite ser antisocial)

Pero bueno, mi problema ha sido con un parquímetro (No sé si es la palabra, pero bueno, el cacharro ese que come dinero y te da un papelito para la zona azul).

Primero me pedía la matrícula, y claro, no me la sé porque soy así de guay y ya tengo muchos números en la cabeza. Volví al coche a mirar la matrícula, cuando llegué se me había colado un señor.
El señor, simpático y gracioso, me dejó la maquinita en inglés... y no la entiendo ni en castellano, así que todo Ok.  Entonces vino otro señor que también se me coló con la excusa de enseñarme como funcionaba la máquina, me lo explicó como si fuera tonta y luego comprobó que no era culpa mía y la máquina me estaba vacilando... eso o que ahora mis dedos tampoco funcionan con las teclas. Un drama.
Siglos después pude sacar mi papelito de la hora pero en la pobreza extrema que vivo solo me llegó para media hora, bueno.

Tras esto, la niña de ojos de mar y servidora, fuimos a buscar una cafetería para desayunar... a la una de la tarde. Pero claro, esto lo pensamos ya después.
Nos fuimos a una cafetería que por lo menos era mona y no estaba repleta de señoras (Aunque sería el ambiente idóneo para la que me acompañaba, quien la conoce sabe que el look octogenario la vuelve loca)
Ya después de sentarnos comprobamos que no nos iban a dar ningun desayuno y que la vida era cara... pero nos daba vergüenza levantarnos.

Leemos la carta... ¿un zumo de naranja 3,50 ? Pero bueno. 3,50. ¿Estamos locos? ¿Son naranjas de oro? Que yo ni regalado, la naranja y yo nos llevamos muy mal... pero por dios.
Total, que decidí ser madura y pedirme un café. Sé que no me gusta, pero tenía miedo de pedir un Cola Cao y que me cobraran 5 euros...
Analicé los cafés... ¿Cual sería el menos malo? Ya está. Café Bombón.
Pues horrible. Ya está... reniego totalmente, paso de ser adulta.. quien me invité a tomar un café me perderá para siempre, huiré haciendo la croqueta.
VENENO PURO. La leche condensada era mi única esperanza de poder beber algún tipo de café en el futuro como las personas normales... pero no.

Yo no sé si beberme los culines de café con anís cuando era una tierna niña con coletas me habrá dejado alguna secuela, pero no puedo, renuncio.









Ya sé que soy laísta o leísta y es muy feo, pero también es feo cuando decís 'habría' y no 'hubiera'.

Friday, January 24, 2014

Cosas que me provocan ardor de estómago.

Capítulo 1.

Los amores cursis quinceañeros y las faltas de ortografía. En combinación sería el equivalente a mentos en una coca-cola agitada. PUM.
''NO TE VALLAS NUNCA DE MI LADO, ERES LO MAS IMPORTANTE DE MI BIDA''

Pues yo espero que se vaya, que huya lejos... donde no puedan alcanzarle tus faltas de ortografía.

Yo es que ya tuve mi sobredosis de amor adolescente y mira, ahora leo cosas que digo... ¿Yo era así? Y ojalá no, pero sí, un poco... nivel sacarina.
Pero una cosa puedo decir: Yo en la vida con uve, tuve tales ataques a la ortografía, ni contigo, ni con Tigo (Que no sé quien es pero todos queréis estar con él), ni sin ti.

Y ojalá la mujer de la Neutrex futura hubiera ido a darme, no lejía, si no un guantazo... y me hubiera dicho: mira nena, no te molestes, no va a durar.
Pero ojo, no va a durar porque todo es efímero y moriréis, no porque no os queráis... que igual si.

Antes este amor adolescente quedaba grabado a spray en los muros de los barrios, pasabas por una calle en julio y ''te quiero Cristina'', pasabas en agosto y Cristina era un borratajo. Bueno. Efímero.
Era hasta bonito.
Pero ya está. Un detallito... es que ahora sois muy aburridos. Sois una madre con twitter con faltas de ortografía a mansalva.
EJEMPLO.
Madre Random:
''Manolo se ha ido a trabajar. Ya le HECHO (Ojo, porque esa H os gusta sobremanera) de menos''
''Voy a hacerle unas lentejas a mi Manolo. Será especial''
''Manolo se ha quedado dormido. Ronca como un puto jodido oso. Qué bonito es''
''Ay mi Manolo, que guarrete me deja el baño''

POR FAVOR. Dejad explotar ese tipo de amor cansino y cursi a los quinceañeros.
Amor lavativa os llamaré.

¿Pero quien soy yo para deciros que os queráis como a mí me gusta? AMAOS COMO OS DE LA GANA, SED PESADOS, DADME NAUSEAS. Pero faltas de ortografía no.

Aunque yo preferiría que os amarais públicamente en plan gracioso..
''Está mañana me he encontrado a Manolo en el felpudo. Duerme como un bebé cuando llega pedo a casa. Qué bonito es''
''Manolo, compra naranjas hijo de puta o no entras en casa. Te quiero''

Os lo digo para que no tengáis que avergonzaros de vuestro pasado. Que gracias al universo no existía twitter cuando a mí me tocó amar así, pero si fotolog.
Seguro que tengo faltas de ortografía por encima de mis posibilidades pero bueno, unos mínimos para no provocar la automutilación ocular yo creo que cumplo.

Luego yo soy la más cursi de las cursis, pero cursi a mi manera. No cursi crepúsculo.
Que los vampiros no son de puta purpurina...


QUE OS GUARDÉIS UN POQUITO DE AMOR PARA VOSOTROS Y LO USÉIS MEJOR. PESADOS.
O haced lo que queráis, no es asunto mio... pero me quejaré por el placer de quejarme.

Y por una vez no hablo desde la envidia.

Tuesday, January 21, 2014

Como el cuento del legislador borracho...


Época de exámenes... maravillosa. Las bibliotecas se convierten en campos de cerebros en flor...
Al principio todo es muy bonito... tienes el rotulador amarillo entero, los apuntes vírgenes y el cerebro dispuesto a colaborar.

Pero todo es efímero.

Ese rotulador amarillo, cansado de subrayar cosas que no son importantes, te abandona... sabes que subrayar con otro color ya no será igual, pero no hay que rendirse.
Los apuntes, antes impolutos, tienen ahora el aspecto de Sid Vicious...
Te miras al espejo y te preguntas quien esa extraña con las cejas sin hacer y el moño permanente, y te deprimes, te deprimes porque no solo eres bastante fea por fuera, si no que tu estómago quiere morir a causa de tanta bebida energética barata y gominolas.

Ahora que todo eso es una realidad, empieza la crisis cerebral. A la depresión se suma la presión del tiempo, el quiero y no puedo... el cerebro se ha cansado, ya no quiere estudiar más. Juega contigo, te dice: Pasa de esa pregunta, que no es importante. Y entra. Te hace creer que son las 6 de la mañana y podrás dormir un par de horas antes del examen... pero no, resulta que solo estas a media hora del examen.
¿La vida es hermosa?

La concentración a veces hay que buscarla, y a veces se esconde en la biblioteca... Yo fui a buscarla.
Era un día como otro cualquiera, iba desgañitandome con Mónica Naranjo en la radio y la niña de ojos de mar en el asiento del copiloto.
Íbamos a la biblioteca muy pronto porque nos sentíamos muy aplicadas y tras tocar 22 picaportes, una puerta se abrió. Estaba el aula en soledad, muy bien, entramos y desplegamos el campamento..
Tras media hora el asunto empieza a ser extraño... unas gentes nos miran desde la ventana y se ríen.
Bueno, no es la primera vez...
Entonces un señor con bigote y gafas entra con toda su cara de profesor, había un examen.
Yo no sabía si quedarme allí y hacer el examen ese de química o lo que fuera, fingir que no estaba allí o salir corriendo por la otra puerta.
Huimos como villanas con los apuntes en la cara.

Lo malo de ir a las bibliotecas es que puedes hacer el ridículo muy fácilmente... tirando la bebida, tropenzandote con un cable, abriendo la puerta del revés... o equivocándote de clase.

Y desde aquí quiero reclamar al universo que si renuncio a ser una persona físicamente decente es porque quiero que mi mejor amigo, el cerebro, vuelva a mi lado.


Monday, January 6, 2014

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va


No sé cómo va a ser mejor este año que el anterior, si lo empiezan cerrando un cine. 

Cada vez que cierran un cine, se me parte un cachito de corazón... para mí es uno de los sitios más especiales del mundo, aunque la película haya sido una auténtica basura o el 3D una estafa... es donde soy feliz. 

En Valladolid matan los cines Roxy para nacer un casino, lugar de ruina, y olor a naftalina.
Era un cine especial de los que ya casi no hay. Nos quedaremos con las multisalas de los centros comerciales y sus butacas en grada, o las salas integradas en los bajos de un edificio...pero no será nunca lo mismo y el que ha ido a los cines Roxy, lo sabe. 

No puedo escribir más, estoy muy triste. 




Adiós