Thursday, November 21, 2013

Hoy es un día de esos que tienen las chicas en las películas.


Me levanto y hace frío... un frío de esos de anuncio de licor del polo... un frío de esos que si doblas los dedos se te parten... pues así.
Llego tarde... y una de mis neuronas piensa volver a la cama, pero llega la neurona responsable, le suelta una colleja y me dice: Eh, tú.. pa clase.. mejor tarde que nunca.

Y así es como me planto dos sudaderas (una encima de otra, en plan moderna) y voy corriendo al coche.
Un coche que parece una nevera y tiene las lunas congeladas... así que me toca sacar la rasqueta y rascar como si me fuera la vida en ello, como si debajo de la luna hubiera un premio.. y bueno, al final no llegué tan tarde. (he de añadir que la idea de ponerse dos sudaderas no funciona, se pasa frío...)

Pasa la mañana, llego a casa... y ahí está, sentada en mi cama, pidiéndome un abrazo... ha vuelto mi compañera... la depresión.
Total que por ser educada, voy y la abrazo... y aquí lleva conmigo toda la tarde..
Yo pasando apuntes a limpio en un arranque de productividad y ella por detrás diciéndome: qué frío no? No salgas no? Y yo haciéndola caso, poniéndome un abrigo de lana encima de las famosas sudaderas y borrando de mi mente la idea de salir.

No sé como decirla delicadamente que se vaya, que sin ella soy feliz... así que aquí estamos sentadas en la cama. Me ha metido en la cabeza la idea de que es domingo y yo solo puedo imaginarme en el Mercadona, parada en la sección de papeles higiénicos (la mejor para llorar, mi amiga Weikis lo sabe) y meditando si seguir mi camino hacia los licores o los helados de chocolate... y siento frustración porque ya está cerrado.. como los domingos.
La niña de pelos de oro que habita en el cuarto de al lado, me ha traido brownie de chocolate para ahuyentarla.. pero no ha funcionado mucho. No sé que más hacer, necesito un exorcista de depresiones.

Y ahora haré lo propio... montaré un drama interno y lloraré debajo de la ducha, pero solo si se me mete champú en el ojo.

Wednesday, November 20, 2013

Breve historia de amor


Salía yo de la universidad, en la nocturnidad burgalesa... desorientada por llevar allí más horas de las que había dormido... cuando mi simpática compañera de pelo amarillo, ojos de mar y bici color chicle se ofreció a llevarme en la parrilla hasta el árbol donde yo había aparcado mi bici.
Era un camino de 10 metros, pero acepté por hacerla feliz... sé que le encanta poner en peligro la vida de la gente en esa bici de la guerra civil.
Total, que a los 3 segundos de subirme a la parrilla y pedalear un poquito... ya habíamos llegado a mi bici, pero... Sorpresa! La bicicletista loca no quería parar... yo, con gran miedo en el cuerpo... decidí hacer lo que creía, sería mejor para seguir con vida..
Salté. Salté hacía atrás como si fuera un potro inverso... la inercia me llevó hacía adelante y mi cerebro pensó que iba a darme un planchazo contra el suelo.. pero me salió el Billy Elliot que llevo dentro y me estabilice.

Hasta aquí todo bien.
Me subí en la bici dispuesta a encontrar el amor después de esta experiencia cercana a la muerte..
Eramos todos felices, reíamos y pedaleabamos... no veíamos porque cuando yo paso por un sitio, las farolas se apagan... cosa del universo, que no quiere que exista más y me pone obstáculos o me hace bullying psicológico pero resisto.

Abandonamos el recinto universitario y ahí estaba... esperándome, pero no estaba segura de acercarme.
Solo me quedaba elegir un camino... izquierda o derecha. Pedaleaba tan despacio que podía ir hacia atrás, pero era una decisión muy importante y tenía que tomarme mi tiempo..
No era capaz de decidirme y elegí el camino del medio, un camino que no existía pero que yo cree...
entonces el universo puso un bordillo en medio del camino, un bordillo en forma de mano de satanás que torció la rueda de mi bici y me hizo tomar otra decisión...
Mi cerebro sabía lo que iba a pasar y mandó una señal al resto del cuerpo: ¿Estas seguro? La respuesta fue clara y, a cámara lenta, tuve el esperado encuentro.. el suelo me robó un beso.
Después nos reímos mucho... y luego me fuí, porque a mí no me gusta que me obliguen.


Saturday, November 16, 2013

La vida es así, llena de luz y de color.

El universo me ha puesto muchos obstáculos hoy para contar lo que me ha sucedido...
Para empezar, no tengo mi ordenador... he robado uno, el de mi padre concretamente.
Es un ordenador peculiar... con un teclado muy mierder que, no me digais porque, pero tiene una fila de más en el lado izquierdo... eso trastoca todas mis clases de mecanografía autoimpartidas y claro... una quiere pulsar el Ctrl y le sale la calculadora.. y así, media hora para un renglón, como las ancianas.

Otro impedimento ha sido, para variar, que se me había olvidado la contraseña.
La última vez que esto ocurrió, era que se me olvidó la cuenta, pero no sé que hice en plan Catfish de la Mtv, que buscando por allí y por allá pues solucione el asunto.. claro que si.

Y el acabose... tras introducir medio millón de contraseñas erróneas (Soy muy de poner contraseñas románticas... de esas que pasan una vez por tu cabeza, en plan: qué palabra tan bonita! pero luego ya no te acuerdas más...) pues consigo entrar y... sorpresa! No era uno de sus anuncios que empiezan a sonar a toda pastilla, que no sabes ni en que ventana se encuentra y que te obligan a cerrar esa película que llevabas 2 horas cargando... no. Era un maldito anuncio, en medio de la pantalla, en este espacio en el que estoy escribiendo ahora.... un anuncio sin equis, imposible de cerrar aparentemente.
Lo he cerrado haciendo historias propias de hacker del pentágono y no quiero hablar más de ello porque ya tenía un pie fuera de la ventana cuando lo he conseguido quitar.

Y ahora, procedo.
Hoy, Sábado, me levanté de la cama para leer un millón y medio de tweets que decían que en Burgos nevaba... y no voy a mentir, sentí envidia. Envidia porque aquí el frío es igualito pero sin diversión... y es bien sabido que cuando nieva, hace menos frío... o vete tu a saber si es que yo tengo menos frío porque me dedico a ir dando saltitos de felicidad como si nunca en la vida hubiera visto nieve.

Después de esto hice cosas que no interesan como comer, respirar...
También hice un bizcocho... era mi primer bizcocho sin chocolate y la cosa no fue bien. Estaba yo haciendo a la criatura con todo el mimo, cuidando de no quemarla.... pero aquello como que empezó a humear en exceso y adquirir un tono marron (que si hubiera sido de chocolate, hubiera sido el tono top)... hice el truco abuelil para ver si estaba hecho... y otra vez el universo me la jugó... el bizcocho me dijo: sácame, estoy hecho.. y yo le creí.
Era hermoso, elevadito... pero todo era mentira. Horas más tarde se comió a si mismo... (que se hundió, vaya) el caso es que me he comido el aborto de bizcocho y sabia bueno bueno, pero la presentación... lamentable.

Después de mi bizcocho amateur, acudí al teatro.
Fue bonito porque estaba como una recién nacida entre tanta tercera edad... perdidita por los laberintos del teatro... cruzándome con señoras que llevaban laca para aburrir y abrigos barrocos.
Yo iba mal vestida, un poco como siempre... y esperaba que me tocaran unas ancianas graciosas en el palco... en plan Marisa y Vicenta, que no me juzgaran y me dieran una galleta o algo.
Pero claro, como me va a tocar un palco con gente normal...
En mi análisis en plan admiración del teatro vacío, oigo como se abre la puerta del palco... me giro (sutilmente, no en plan herbal essences) y felicidad... mi queridisimo profesor nazi y su mujer.
Se me quedo una cara como de haberme tragado una bola de pelo, me estaba dando la risa y a la vez me caía una lagrimilla (esta igual era por el catarro)..
No había cosa de 5 pisos de palcos y todo un patio de butacas para que me tocara al lado la extraña pareja.... no. Mirando a Cuenca y Badajoz a la vez, llega Hitler y se pronuncia con un: bjduansda ncjcishs  que quiere decir: buenas noches.. (requiere años de práctica entender algo de lo que dice, no porque 'enseñe' filosofía si no porque tiene una zapatilla atascada en la garganta, el pobre...) total que estaba yo asustadita por si me reconocía y sacaba la antena del coche para pegarme y creo que solté un hola para dentro que escucho nadie.
Adiós no dijo, eso ya era un exceso.

Salí un poco en shock del establecimiento, pensando en la vida... metida en un grupo de abuelitas que iban comentando la obra (esto también porque tenía miedo, ya que ahora la calle es un campo de asesinos y violares) y aqui estoy, salva pero no sana.
Show must go on... que quiere decir que p'alante, no te rindas.